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La sentencia final cobró forma

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La sentencia final cobró forma

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

La vigésima y penúltima etapa del Giro con final en el Santuario de Santa Ana de Vinadio, retornando de nuevo en territorio italiano, nos ha ofrecido una viveza deportiva de altas vuelos. Sumamente emocionante especialmente en la fase postrera de la jornada, una jornada más bien festiva seguida por miles y miles de entusiastas aficionados arrimados juntos a aquellas tortuosas carreteras que parecían empinarse hacia arriba, hacia el cielo desde el mismo corazón de los Alpes. Allí los llamados jueces de paz han dado su veredicto definitivo y que está por confirmarse en la ciudad de Turín, una novedad en la historia del presente Giro.

La ronda italiana ha acaparado el interés de las gentes por su emotividad manifiesta y la incerteza de su resultado, que han librado de una manera específica cuatro animosos y voluntariosos atletas del pedal: Vincenzo Nibali, Johan Esteban Chaves, Alejandro Valverde y Steven Kruijswijk, encerrados frente a una diferencia de tiempos que no llegaban siquiera a los dos minutos en cota máxima, un hecho casi insólito en una competición que ha cubierto la friolera total de 3.383 kilómetros.

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Este simple dato nos da a entender lo disputada que ha sido la presente competición transalpina, que inició su periplo en tierras de los Países Bajos, en homenaje a una nación que siente especial apego por la bicicleta y sus circunstancias. Disfrutaron las gentes que habitan en el país de los tulipanes de tres días festivos de entre ruedas. De nuevo recalcamos que ha habido cuatro corredores en la palestra con opciones para poder ganar. No adicionamos a más ciclistas en el elenco, ya que el polaco Rafal Majka, clasificado en quinto lugar, figura apartado a más de cuatro minutos con respecto al actual líder.

Digamos que la verdadera batalla, dejando aparte los que iban en vanguardia en el curso de la etapa que no representaban ningún peligro en aras a la clasificación general, se produjo en la parte de atrás en donde se encontraban juntos los más cotizados ciclistas que aspiraban a más. Fue precisamente en el Colle della Lombarda, que distaba una treintena de kilómetros hasta la meta, en donde salieron al escenario para tratar de aclarar o poner las cosas más claras en su sitio. Nibali, hay que exponerlo, tuvo una ayuda muy eficaz a través de tres servidores de postín que con su ayuda le aligeraron su trabajo. No fueron otros que el veterano compatriota Scarponi (37 años), el danés Fuglsang y el estonio Kangert. El siciliano, fogueado en el oficio, esperó a media escalada para lanzar la estocada, que le dio tan buen resultado y la ventaja suficiente para redondear la conquista del liderato tras desarrollar un forcejeo alucinante.

El de que el otro estonio, Rein Taaramäe, venciera en la etapa, un mérito, y los siguientes clasificados, léase el colombiano Atapuma (2º), el estadounidense Dombrowski (3º) y el español Mikel Nieve (4º), coparan las plazas de honor, tenía una importancia un tanto relativa. Lo que más interesaba a los entendidos en la materia es tal como iba a quedar la general.

El término de la etapa tuvo lugar en la cima del Santuario de Santa Ana de Vinadio, que se elevaba a 2.015 metros. Allí se nos confirmó la rutilante actuación que nos brindaba el siciliano Vincenzo Nibali (31 años), que pasó sus malos momentos en las medianías del Giro. Hasta el punto que incluso se le apartó o se le descartó de la consiguiente ruleta del pronóstico. Con todo y así, empapado por su experiencia ciclista, Nibali supo superar el mal trance de una manera paulatina a medida que la carrera fue adentrándose en las severas etapas alpinas.

A fin de cuentas y como balance ha conseguido situarse como líder, la cara de la moneda, mientras que el colombiano Johan Esteban Chaves, le ha tocado la cruz, todo un signo, todo un contraste. En esta fecha que no olvidará perdió una ilusión fraguaba en su corazón. Se deberá conformar con ser el segundo en el Giro, cosa que con su abierta humildad nos transmitió al término de la etapa en cuestión a través de los medios de divulgación informativos, que le formularon sus preguntas. Así lo oímos de el mismo cuando pudimos escuchar sus respuestas con unas palabras que en verdad le honran.

Punto final loando el protagonismo positivo desplegado por el murciano Alejandro Valverde, que conseguirá subir al podio con su tercer puesto, un hecho realmente sorprendente a sus 36 años. No olvidamos tampoco la prestación realizada por Mikel Nieve, este ciclista vasco oriundo de Leitza, que ha conquistado el Gran Premio de la Montaña, lo cual no deja de ser una gesta de cierta valía.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB del Giro de Italia

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1 Comment

1 Comment

  1. Gerard

    31 de mayo, 2016 at 19:56

    Buena síntesis del columnista Fuster de lo que nos ha deparado este alucinante Giro, destacando al final el más que digno papel de Valverde.

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