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La Strade Bianche y el amor por lo antiguo

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La Strade Bianche y el amor por lo antiguo

La Strade Bianche y el amor por lo antiguo

En muy poco tiempo la Strade Bianche se ha hecho un gran hueco

Michal Kwiatkowski, el ciclista vertical, puso esta mañana esta foto de las rutas de la Strade Bianche por donde la nieve se resiste a dejar el paisaje porque el termómetro se empeña en seguir marcando mínimos.

Strade Bianche Kwiatkowsi JoanSeguidor

El sábado tenemos una de esas carreras que para muchos deberían estar en el listado de los monumentos, a pesar de su juventud.

Porque los paisajes toscanos cincelados por el hombre renacentista de la Strade Bianche, aunque antiguos y casi medievales, son recientes como tales en el ciclismo.

La Strade Bianche, la proa del nuevo ciclismo

En el mundo de 2.0, de redes, Instagram, imágenes pululando por doquier, la Strade Bianche es la embriaguez del ciclismo que entra por los ojos al sonido de leyendas cercanas y épicas modernas.

Lo curioso es que esta carrera tuvo un día clave el día que la organización del Giro metió una jornada por sus rutas en la corsa rosa.

Berria Junio

Sí, fue ese día en que muchos periodistas pusieron el grito en el cielo a la vista de ciclistas de maillots irreconocibles por el barro y la porquería de unos caminos que rezumaban agua.

Aquello no fue la Strade Bianche, era una etapa normal del Giro, pero aupó la carrera al (re) conocimiento general.

Y al siguiente mes de marzo la gente ya tomó nota de la carrera, y se encumbró al Philippe Gilbert año 2011, el ciclista que como el Cid o el Católico ganaba carreras con el solo susurro de su nombre entre los rivales.

Y creció la Strade Bianche, hasta lo que es hoy en día, una fiesta del ciclismo, el paisaje y la gente, gente que sale a la entrada de su villa o pueblo a ver pasar un pelotón de equipos de siete, no olvidemos, a toda velocidad por senderos de tierra prensada y  gravilla.

Son los caminos blancos.

La foto del negocio de la bicicleta, por Santa Fixie

Una estampa que ha situado la Strade Bianche en el corazón del aficionado regular y también ocasional, que no puede menos que sentirse atraído por una imagen que no deja indiferente, que es imposible que pase indiferente.

El origen cicloturista de la Strade Bianche

Pero esas imágenes son de una modernidad bien disimulada.

La Strade Bianche es al revés que otras carreras. Si muchas clásicas han dado origen a la ciclotuirsta, aquí ocurrió al revés.

Aquí tenemos que en el año 1997 nació la Toscana la llamada “L´ Eroica”, una prueba cicloturista que tenía a bien surcar esos caminos blancos.

Una salvedad, para conjuntar con el entorno, una obligación técnica: bicicletas anteriores al año 1987, con todo lo que ello conlleva, rastrales, cables por fuera, cambio en el cuadro diagonal, indumentaria clásica, chichonera…

Ciclismo de antaño, que le llaman.

Strade Bianche JoanSeguidor

Y con esos hierros, con emblemas como Gios, Willier o Bianchi luciendo en los cuadros nació un evento 110% ciclista que hoy es referencia mundial e imitado en el planeta ciclista.

Insisto, me niego a contemplar la Strade Bianche entre las más grandes del género, porque le falta la historia de muchas, pero desde luego ha sido una excelente noticia, un camino para demostrar que el ciclismo trazado con gusto y cariño puede ser rentable e incluso perdurable.

Imagen tomada de FB de Strade Bianche

INFO

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1 Comment

1 Comment

  1. JERÓNIMO

    25 de febrero, 2019 at 19:20

    Buen artículo! Para el que quiera vivir la Strade Bianche Española aquí os dejo la Strade Bianche La Vega https://sblavega.cecweb.es/espacios/D8E459E6/blog/7E6A5B3E

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