La suerte que trabajó Van Avermaet

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Greg Van Avermaet ganando el oro olímpico

Hace un año por estas fechas saboreábamos una de las mejores carreras de lo últimos tiempos, una prueba inédita, casi salvaje como el terreno que pisó, Río de Janeiro y sus alrededores, agredes, verdes, violentos, plenos de contrastes, luz y color.

A Río fue el mejor pelotón del mundo, se reunieron grandes equipos, los “dream teams” de Río, recordad el quinteto colombiano, el francés o el italiano, que fue además que lo precipitó todo y cortó a Valverde y Purito en el momento clave, obligándoles a quemar y remar para que, cuando la cosa se pusiera seria, les quedara pólvora mojada.

De aquella loca carrera, que pareció por un momento cosa de Vincenzo Nibali, el corredor de los pocos, pero claríscimos objetivos, escapado con Sergio Henao, la sombra del siciliano aquel día, y Rafal Majka, el tipo que huye de los relevos, de aquella carrera, como digo, surgió un superviviente que lo es del ciclismo en general, Greg Van Avermaet, un corredor del que nadie habla ahora, con el regusto del Tour en el gaznate, pero que se sigue siendo cabeza de cartel en la clasificación mundial.

Van Avermaet no es un tío con suerte, es un tío que se ha trabajado la suerte que ha tenido, que le ha sonreído cuando, tras mucho perseguirla, se hizo con ella. Listo, efectivo, rentable, sólido y líder, Van Avermaet demuestra como una carrera puede cambiarte el paso de forma radical.

Ajeno a las grandes victorias, siempre estuvo cerca de ellas, pero nunca en el peldaño más alto, hasta que en esa carrera de Rio consigui´darle una vuelta de tuerca. Mirad si no su tempoda de adoquín, un “semi” pleno sólo quebrado por la caída en Flandes cuando se disponía al mano a mano con Sagan en la búsqueda de Gilbert.

Van Avermaet ha ganado casi todo lo que se ha propuesto desde entonces, sólo le ha faltado una etapa en el último Tour, pero ya el año anterior ganó con rotundamente en el Macizo Central, rompiendo la resistencia de Thomas De Gendt y portando el maillot amarillo durante varios días.

En la ciclismo hay muchos tipos de corredores, como de personas por la vida, los hay quienes merecen suerte y no la tienen y viceversa, quienes tienen talento, dígase Sagan, y quienes se han construido el talento, como Greg, a quien le esperamos impacientes en el díptico candiense, un par de carreras en las que no caben los rácanos, por eso a nuestro hombre siempre se le han dado tan bien.

Imagen tomada de FB de Bioracer

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