La tragedia de las Ardenas

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Las Ardenas, ese pegote verde y frondoso, son un lugar importante en la historia moderna. La suerte que corrió aquí el ejército nazi marcó el inicio y epílogo de la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo. 70 años después las batallas del lugar son muy diferentes, menos trascendentes, pero importantes y simbólicas para la gente del ciclismo.

En este enclave fronterizo se ha producido el último acto de la primavera 2015. Tras un ciclo de adoquines más largo y consolidado, con la rareza del asfalto liso y veloz hacia San Remo, vino el de las Árdenas, el lugar donde se desarrollan las tres carreras de final de curso primaveral. Aunque el debate se genere para toda la primavera en su conjunto, lo cierto es que separar ambos escenarios es justo y necesario, primero porque las carreras no tienen nada que ver y segundo porque los protagonistas son radicalmente diferentes.

De hecho si miramos ambos tramos, veremos que sólo Zdenek Stybar –decisivo para Valverde en Lieja- y en menor medida Greg Van Avermaet se pueden significar en ambos periodos con algo de suerte. En el pelotón no hay muchos más que puedan hacerlo, quizá Philippe Gilbert, que un día optó a ganar Flandes, y el campeón del mundo Michal Kwiatkowski, quien con su perfil ratonero y batallador sería un buen elemento en el adoquín flamenco como vimos en A Través de Flandes, donde le hicieron la pinza, pero bien.

Hace poco sacamos punta a nuestra opinión respecto a la parte gruesa de la temporada de adoquines, en líneas generales muy bonita, con un evidente relevo generacional en marcha, exagerado por las caídas de Boonen y Cancellara, y pasajes ciertamente interesantes como la machada de Stannard, la épica de Wevelgem y la caza de Degenkolb en Roubaix. Además ciclistas como Stybar y Geraint dieron el paso al frente que se les reclamaba, mientras que a los lagunares Vanmarcke y Boom no se les vio donde presumíamos.

En las Ardenas el hombre ha sido Alejandro Valverde que se ha quedado a un paso de lo alcanzado por su rival generacional, Gilbert, hace un año. Valverde ha estado casi perfecto en el cómputo de las tres carreras, y digo casi porque dejar con vida a Kwiatkowski en el Cauberg le costó la victoria en la Amstel, esa carrera que se le resiste.

A groso modo el ciclo de estas tres carreras nos deja un ciclista de grandísima proyección como Julien Alaphilippe, quien atesora un nivel inaudito para su edad, casi como Tiesj Benoot en Flandes. Otro que no le va a la zaga fue Michael Matthews, inscrito en esa hornada de velocistas que tragan kilómetros, aguantan subidas y ruedan como los ángeles. Queda el cabreo de Purito Rodríguez que salvo su Flecha Valona de hace tres años no rasca el triunfo en lugares donde siempre, siempre, se le cruza alguien que le amarga la primavera.

Sea como fuere, para las Árdenas  y las carreras de su perfil no son buenos tiempos. A veces vemos mejores espectáculos en carreras de segundo nivel, como la que ganó Hermans, la Flecha Brabanzona, que en los grandes foros. El motivo, a mi modesto entender, es uno y  principal y no es otro que las desniveladísimas plantillas del World Tour. Tenemos auténticos equipazos con dos o tres bazas más los mejores gregarios capaces de ahogar cualquier atisbo de espectáculo.

Cuando los mandamases de este ciclismo crearon Velon dijeron que lo hicieron para evitar el tedio de la Lieja o Lombardía del año pasado. Propusieron algunas soluciones cosméticas, pero ninguna que les obligará a soltar buenos ciclistas para que pudiera equilibrarse un poco la competición. Echamos de menos los tiempos de Bartoli, Jalabert e Hinault, si me apuran, pero a ver quién es el guapo que rompe el pelotón con éste circulando a mil por hora en trazados que ponen al límite al ciclista.

Imagen tomada del FB de la Lieja-Bastogne-Lieja

INFO 

Hablando de carreras centenarias, volvemos sobre una marca que es más que centenaria…

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Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

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