La UCI parece trabajar por el bien del fútbol

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El otro día nuestro compañero Luis Román intentaba desentrañar el complicado engranaje que la UCI ha dispuesto para que el ciclismo en pista llegue al nuevo hito olímpico de Río de Janeiro. Acababa diciendo: “¿Comprensible? A duras penas. ¿Efectivo? Ya lo veremos“. Luis dio luz sobre el nivel de carreras que componen el calendario internacional y los requisitos que el ente sito en Aigle pone a los países si estos quieren estar en liza. Sorprende, así de inicio, que una potencia como Nueva Zelanda estaría fuera si se aplica con rigor la normativa.

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Que lleguen unos cambios así, después de ver la excelente acogida que el ciclismo en pista tuvo en los Juegos de Londres resulta triste y argumenta que nada se ha aprendido de lo ocurrido en la ciudad británica. A raíz del citado texto hemos podido departir sobre alguna de las reglas del juego con Jaume Mas, quien fuera seleccionador nacional de pista hace diez años, y la conclusión a la que se llega es que la UCI no se sabe a quién se debe.

Para Jaume Mas “la UCI trabaja sin pensar que estamos en una época de crisis porque al final no se sabe a quién beneficia esta nueva normativa. De inicio queda claro que no todos los países pueden organizar una prueba internacional de pista y que no todos los países podrán estar en todas las que se programen”.

Luego están las cuotas de participación por país que se imponen para el mundial: “Limitar a dos participantes por país en las diferentes pruebas de velocidad provocará que en casa se quede gente muy buena en países como Alemania, Reino Unido y Rusia”. Veamos. Alemania, Australia, China, Malasia, Francia, Rusia, Nueva Zelanda y Gran Bretaña son potencias que seguro dejarán ciclistas de clase mundial en casa. Dada la cantidad de plazas que se ponen en juego en un Campeonato del Mundo seguro que estos países no podrán cubrir el total la inscripción. Se da de esta manera entrada a ciclistas que posiblemente no tengan el nivel exigido, pues parte de los buenos quedará en casa. A no ser que se nacionalicen, algo que pasa mucho en atletismo, no vemos solución para que todos mejores estén presentes. “Habrán ciclistas sin nivel para un mundial corriendo un mundial” dice el técnico. Algo similar ocurre en los Campeonatos del Mundo contrarreloj con esa primera tanda de representantes etíopes, jamaicanos y hondureños, dicho sea con todo el respeto, que dan color pero escaso hilo competitivo.

La paradoja llega en el hecho de que “por un lado aprietan a que se compita en Copas del Mundo y se organicen más carreras, pero al mismo tiempo se castiga a países que tienen tradición. Al final veo demasiadas barreras. Por ejemplo no quieras limitar la calidad de los participantes del Mundial mientras se potencian las CDM”. Un servidor lo que ve es un tema territorial y juego de votos. Ni más ni menos que lo que pasa en el Asia y Africa Tour para que rivalicen con los poseedores de puntos en el circuito europeo.

Para llevar a cabo tal selección existiría una situación ideal: hacer el corte por tiempo. ¿Por qué no se hace? ¿quién lo sabe?. “A mí la UCI me puede” admite y concluye que “a veces llego a pensar que se quieren cargar la pista y por ende el ciclismo”. No es de extrañar que al final acabemos pensando que miran por la salud del fútbol.

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