La vendetta australiana

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Cabe la posibilidad que el Orica no sea el mejor equipo del mundo. Si a la crono por equipos del Tour nos atenemos, quizá podríamos decir que sí. Han resultado ganadores en un test que sinceramente tenía mejores favoritos. Desde el Team Sky, que todo sea dicho jugaba en su terreno, al Garmin, un equipo que si no llega a ser por los triunfos de Daniel Martin, estaría fraguando una temporada lastimosa más allá de la proyección de Andrew Talansky.

Sin embargo el nueve de Orica tenía excelentes ciclistas emanados de la esa escuela que sí, es inagotable, y crece en nuestras antípodas, en el otro lado del mundo, pero también por las formas y métodos. El éxito de Orica es eso, método y largo plazo, algo que en España no abunda. Este proyecto es el canal, no lo olviden, que se fraguó para darle salida a lo mucho bueno que sale de esa isla continente. Tradicionalmente los australianos que llegaban a Europa o eran muy buenos o se comían los mocos. Por eso nunca fueron muchos. Ahora las cosas son al revés, se vienen con su equipo y ganan.

Algo así en España es improbable y mira que hay material, tan buen material. Es improbable ahora, por que no hay dinero, pero también en bonanza, por que el dinero se dedicó a no sé qué. Hablamos de un formato de estructura vertical, alentando a los jóvenes a trabajar por que en el horizonte hay algo a lo que agarrarse,

En el fondo del triunfo de los australianos emerge esa labor de equipo que ayer mismo resaltamos con la victoria de Simon Gerrans frente a Peter Sagan. Miren los nombres del nueve austral, no hay un ciclista que podamos contar como estrella mundial, pero su sencillez en los procesos es terrible, abrumadora. Han cogido producto nacional, cincelado en velódromos, como Brett Lancaster, Cameron Meyer o Matt Goss, le han sumado el pluriactivo Simon Clarcke, el perro de Simon Gerrans y el eterno Stuart O´ Grady, quien aparece en la placa del velódromo de Horta por que fue medallista en las olimpiadas barcelonesas, y han completado con el competente suizo Michael Albasini y los galgos Daryl Impey y Svein Tuft.

Pero más en el fondo ésta es la historia de una vendetta, sí de una venganza que no se sirvió fría pues en Niza el calor atizaba. Los australianos, que iban a Londres 2012 con todo y salieron de la persecución por equipos escaldados por los británicos, le han devuelto a estos el golpe en su terreno predilecto, una crono por equipos, y además en el Tour.

Posiblemente este equipo, salvo que ponga pasta gansa en el tapete, no pase de ganar etapitas, han declarado que quiere pasar a mayores, a ganar generales, pero sin embargo su forma de hacer encandila y encima da resultado. No sé qué más se les puede pedir. Con lo que tienen hasta demasiado hacen. Felicidades Orica.

 

Foto tomada del facebook del Tour de Francia

1 COMENTARIO

  1. Qué hoy haya ganado el Orica contra todo pronóstico, nos dice que en el ciclismo es la carretera la que “marca” el ganador y el “favorito”

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