La vida sigue igual en Movistar

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Criterium du Dauphine 2015

El año pasado, por estas fechas, pudimos hacer un comentario sobre el Movistar Team y su renovado cetro al frente de la UCI. Aquellas apreciaciones despertaron un comentario de uno de nuestros lectores que fue tal que así: “Considero que el Movistar actual es la pared maestra del ciclismo español desde hace décadas. Superior al Kas ya hace bastante tiempo”.

Partiendo de la base de que estamos totalmente de acuerdo, esa reacción fue la respuesta a un serial de afirmaciones que un año después seguimos viendo y creyendo vigentes:

El Team Movistar ha cerrado por segundo año consecutivo al frente del World Tour de equipos. Números limpios, palmarés interesante,… el equipo azul, el único español en el máximo nivel, se maneja entre los mejores y los bate. Numéricamente es inapelable. En su balance cuentan con 34 victorias repartidas entre diez ciclistas, pero esa cifra, interesante sin duda, tiene aristas

El discurso complaciente del cuadro azul encierra matices que por otro lado no quieren explicar

Las grandes citas han caído en manos de otros y es ahí donde nos detenemos: ¿compensa un número uno en el WT o victorias como Lieja, Lombardía o etapas en Tour y Vuelta? No pocas carreras se perdieron por estrategias prendadas en miedo y conservadurismo

Pero hay otra parte de la historia y esa no es culpa de Movistar y sí de la crisis bestial que estamos viviendo. Como único equipo español en el máximo circuito, Movistar es cuello de botella para todo el talento que surge en el pelotón español. Cualquier atisbo de progresar pasa por manos de Eusebio Unzue y los suyos

Si España encabeza el WT lo normal es que Movistar sea el mejor equipo del mundo, muy mal se habrían de hacer las cosas para que no fuera así

Estos párrafos fueron hace un año cuando en el balance lucía el Giro de Nairo como gran pieza, cambiad la carrera rosa por las clásicas de Valverde, el doble podio en el Tour y tachán: tenemos una lectura casi idéntica a la de entonces.

Movistar vende, y hace bien porque es la misión de sus voceros, que son el mejor equipo del mundo cuando no serlo sería un pecado dada la cantidad de buenos ciclistas españoles, los mejores del mundo según la UCI, que visten su maillot. El ciclismo español pasa sí o sí por la suerte de Unzué y acólitos, siempre dispuestos a dar un paso atrás, a amarrar el resultado, con calculadora en mano y los puntos bien claros en la cabeza por si una general por equipos o un título UCI emerge en el horizonte.

El pequeño de los Herrada, los Izagirre, Marc Soler, Castroviejo,… son sólo unos nombres que hablan del techo que existe la estructura porque no hay otros equipos en España que les den cobijo y porque todos en el mismo no tienen objetivos. No hay calendario suficiente. Quizá consciente de ello Beñat Intxausti ha volado al Team Sky, donde el problema es poco más o menos el mismo.

Correr así puede ser atractivo cuando tu misión a final de año es ir a casa de tu patrocinador y decirle que eres el mejor equipo del mundo, pero ¿qué trascendencia tiene eso para el gran pública?. Ganar el “balon de oro” sí tiene peso, en España es objeto de debate por encima de si se cumple el déficit o no, sin embargo que los azulones sean el equipo del mundo a quién interesa fuera del círculo de quienes hablamos de esto a diario.

Dicho en otras palabras, de la forma de actuar de Movistar se desprende que interesa más este entorchado que ganar todo un Tour de Francia en el que marearon la perdiz hasta el final para situar dos corredores en los peldaños bajos del podio, sacrificando una baza de la potencia de Nairo Quitana que en cualquiera otra circunstancia le habría complicado muchísimo más las cosas a Chris Froome. El Tour fue la punta del iceberg, por el camino hubo muchos ejemplos.

En esencia Movistar ha tenido, otra vez, un Alejandro Valvderde insultante en primavera, la victoria de Nairo en Tirreno e Izagirre en Polonia -hecho muy novedoso- y poco más en valores de victoria. Si miramos los últimos cinco meses de competición, la etapa de Valverde en la Vuelta, Polonia con Jon y poco, muy poco más que llevarse a la boca, bueno sí, el doble podio en el Tour, donde la imagen de los dos azules a los lados del ganador movió los hilos de un equipo increíblemente corto de miras en la mejor carrera del mundo.

Han sido 32 victorias, incluyen la de Marc Soler con la selección española en el Tour del Porvenir, pero doce en el WT, en  resto del botín encontramos casi todo el calendario español, salvo excepciones, y de grandes vueltas, seña de la casa, dos etapas. Para todo lo que han tirado de carro, magrísimo balance.

Los números les avalan, vuelven a ser primeros, pero en un deporte donde se dice que el sentimiento mueve, sinceramente me parece un análisis plano, frío y carente de autocrítica, algo muy típico por esos lares, y no sólo en ciclismo.

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