La Vuelta a España dejó de ser “patrimonio” hace tiempo

1
20
vistas

El concepto de patrimonio es selecto, indica diferencia, marca la diferencia. Pocos quizá lo sepan pero España es el primer país del mundo en lugares “patrimonio de la humanidad” por la calidad y singularidad de muchos sus monumentos. Supera en la lista países que muchos creerían mejor dotados de monumentos, por ejemplo Italia.

El otro día se celebraron los ochenta años de vida de la Vuelta a España. Fue un cumpleaños cargado de historia, con la presencia, entre otros, de ganadores como Pedro Delgado -30 años de su primer éxito-, Agustín Tamames, Bernardo Ruiz, Álvaro Pino y Angelino Soler, una persona entrañable que si no me equivoco sigue siendo el ciclista más joven en ganar la Vuelta.

Entre otras prebendas lanzadas en el acto, tan raro en esta nuestra España, se proclamó que la Vuelta es patrimonio de este país. Sí, patrimonio, con todas las letras. La Vuelta es la Alhambra, es Cervantes y su Quijote, es el Obradoiro. La soflama para un titular es buena, se leyó en varios rotativos y ediciones digitales, y visto en cierta perspectiva tiene un grado de razón. La Vuelta es un ejemplo muy tangible de redistribución del terrotorio, se mueve, caracolea por la geografía y da voz a zonas que de otra manera no podrían tenerla.

Con los años muchos lugares son lo que son gracias a la Vuelta. Los Lagos de Covadonga por ejemplo, el Angliru y Riosa, también en Asturias. Las llegadas andaluzas de La Pandera, incluso Sierra Nevada. Destilerías como las de Dyc, hace muchos años. Orduña, Urkiola,… La Vuelta ha puesto en el imaginario no pocos sitios.

Sin embargo cabe reconocer con pena que la Vuelta fue, y no es, patrimonio. Lo fue porque nació en un país que se paró para verla pasar y así sucedió muchos años. Lo fue en los tiempos en que “loroñistas” y “bahamontistas” discutían a muerte. Lo fue el año que Hinault reventó Serranillos, el ciclo de Fuente,…

Hoy la Vuelta vive muy lejos de sus homónimas de Italia y Francia. Nadie pide vacaciones como allí para verla pasar, para seguirla algún día. Las agencias de viaje internacionales no venden Covadonga como Ventoux o Tourmalet, ni tampoco como Stelvio o Mortirolo. Los mismos medios que la etiquetan de patrimonio la despachan en breves y columnas de salida e incluso las realizaciones televisivas no hacen justicia al patrimonio de España, ese que se podría medir a cualquiera y que no luce como por ejemplo la televisión turca hace lucir Efeso en la llegada en la que Peio Bilbao le dio otro triunfo a Caja Rural.

La Vuelta sigue buscando el modelo con recorridos que distorsionan el auténtico gusto ciclista, de fondo y largo recorrido. Dicen que ganan público, y no lo discuto, pero qué tipo de público, principalmente aquel que vea la carrera un día, por el morbo de un 25% y luego se olvide del ciclismo. Una Vuelta que escoge un toro como mascota.

Y no hablemos de bibliografía. La Vuelta que cumple 80 años no tiene en el mercado más que un puñado de libros donde destacan el que hizo Chico Pérez, personaje con todas las letras,  hace unos 30 años y el de Cultura Ciclista hace dos. Pobre bagaje se nos antoja, pobre y lejano a la grandeza que implica decir que algo es “patrimonio”.

Foto tomada del FB de La Vuelta

1 COMENTARIO

Deja un comentario