La Vuelta de Alberto Contador

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Unas semanas después de acabar la Vuelta a España, me ha llamado la atención una pieza firmada por Alasdair Fotheringam en Cyclingnews, fechada del 9 de octubre, y dedicada a las tres semanas y retirada final de Alberto Contador, un excelente texto que repasa las tres semanas causando furor por donde pasaba y en el que agradecemos la mención que hace a este mal anillado cuaderno.

Este artículo es síntoma de varias cosas, del estruendo que tuvo el epílogo de Contador pero también del trato que le dispensa un primer espada de la prensa anglosajona, que siempre fue la más crítica con el ciclista y todo lo que ocurrió por su positivo en 2010, una forma de pasar página, que recomiendo miréis con algunos comentarios que le siguen, una forma de ver que hay ciertos estigmas que por mucho que los combatas no te los quitas ni a cañonazos.

Hete aquí algunos trazos de lo que se dice:

A las diez de la noche de domingo que acabó la Vuelta en Madrid, Chris Froome, como ganador de la carrera, pasaba revista en una carpa adjunta a la línea de meta mientras desde fuera se oía a la gente gritar: “Contador, Contador, Contador”.

Froome ganó la Vuelta, pero el ruido de esos momentos señalaba quien había conquistado el corazón de la gente: Alberto Contador, que no se tomó la prueba como una vuelta de honor y una fotografía ocasional.

Hasta Froome se mostró impresionado: “Es romántico y admirable que Alberto haya acabado así, de esta forma y con este nivel. Si yo puedo retirarme de esta manera, eligiendo el momento, me daría por satisfecho”.

Contador ha estado en vanguardia y ha atacado en unas once etapas de la Vuelta. Sólo ha estado dos etapas enteras en el pelotón durante las diez últimas jornadas, ambas ganadas por Matteo Trentin. Incluso en la jornada 18 llegó a atacar unas siete veces en el Collado de la Hoz, donde escribió una de sus páginas más gloriosas años atrás.

Un ángel le habla, por un lado, que le pide prudencia, y un diablo, por el otro, que le empuja a atacar. “Casi siempre escucho al diablo” dice el corredor. Durante las tres semanas los diablos debieron atormentarle, una vez se descartó para la general ya en la tercera etapa.

La popularidad se disparó hasta tales niveles que recordó la de Richard Virenque hace veinte años en el Tour, con multitudes en la puerta del autobús. Cada día un calambre recorría España con un ataque suyo, twitter se volvía loco, incluso la llegada al Angliru superó el 20% de audiencia, la más alta en quince años.

Los ataques de París-Niza, las segundas plazas en Andalucía y País Vasco, la cabalgada con Landa camino de Foix, en el Tour,… nada le cambió el pasó y las ganas de estar delante… algo similar pasó en el relato de la Vuelta: “Todos tenemos dolor de piernas, incluso el Sky” dijo y desarrolló su estrategia de acoso y derribo casi a diario.

Imagen tomada del FB de Trek-Segafredo

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Un lugar donde el ciclista estará como en casa

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