La Vuelta parle français

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El ciclismo francés se encuentra a gusto en la Vuelta a España. No es algo nuevo de este año, por muy evidente que nos ha resultado. La propiedad de la Vuelta ha caído en manos galas, ahí está ASO, y la profusión de marcas venidas del otro lado de los Pirineos es un hecho. Incluso el recorrido tuvo un alto en los Pirineos galos para homenajear a la carrera madre, el Tour, por sus cien ediciones  si bien convendrá estar atentos a la suerte de ASO  y la autonomía que conserve en su gestión si dinero qatarí entra en sus cuentas, como así se ha comentado.

Al margen de lo dicho, además el balance del ciclismo francés en esta carrera ha sido muy bueno.

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En especial el de su equipo lotero, la Française des Jeux, que ha sobrepasado su habitual papel de comparsa para adjudicarse un éxito mayúsculo. Si su objetivo era puentear el mal momento que su emblema, Thibaut Pinot, tuvo tras el Tour, no sólo lo han logrado si no que han ganado nada menos que las dos etapas más duras, y por ende emblemáticas de la carrera.

En el caso de Pinot creo que la Vuelta, como el Tour del año pasado, ha situado al corredor donde hasta el momento sus facultades le dan, es decir un top ten más o menos holgado y la posibilidad de adornarlo con un triunfo de etapa. Luego pasar a mayores habrá que ver si es capaz de conseguirlo, por que la comodidad que le implicó la Vuelta, con un papel muy poco trascendente de los descensos en el Tour no se la va a encontrar, igual que en muchas de las grandes carreras a las que aspira por su perfil.

Sin embargo, el mejor ejemplo del desempeño francés, llegó por ese pequeño ciclista que parece movido por su máquina, y no al revés, llamado Keny Elissonde. Su convicción el día del Angliru resultó interesante, así como la edad con la que culmina la gesta –nada menos que 22 años-. Elissonde ganó en medio de una fuga de nivel, descolgado sus integrantes y aguantando el tipo ante las acometidas de los favoritos por detrás. Su compañero Alexandre Geniez ganó en el alto francés para redondear el balance azul.

Sin embargo dos nombres más tuvo este grupito de gabachos por España. Por un lado el ciclista que, junto a Javier Aramendía, estuvo en la práctica totalidad de los fregaos: Nicolas Edet. El de Cofidis anduvo escapado la mayoría de días, y de haber tenido un apellido español habría unido varios premios de la combatividad a su reinado de la montaña.

Y párrafo aparte merece ese desgarbado ciclista bretón de raza y perfil apolíneo llamado Warren Barguil. Dos triunfos, dos, en las dos etapas que marcó con una X, si en Castelldefels jugó cierta carta de sorpresa, en Formigal actuó desde el conocimiento que ya le daba una victoria de etapa y a pecho descubierto. A pesar de su corta edad, manejó muy bien la situación con un peso pesado como Rigoberto Uran y le batió por físico, pero sobretodo por una mentalidad ganadora que bebe del mismísimo Bernard Hinault. Ojo por que con lo poco que parece poner el Argos sobre el tapete, el equipo blanco lleva un año de escándalo. Nos alegramos, el trabajo cuenta y no sólo el talonario.

Foto tomada de www.zikliamatore.com

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