La Vuelta que querían, es la que tenemos

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No dejo de pensar que el ciclismo es como una cobaya social. Me parece una pequeña campana de laboratorio, un minimundo donde se experimentan procesos de acción- reacción extrapolables a todo. El mundo es así. El ciclismo, como parte, es una muestra. Un espejo. No creo que siempre ha sido así, pero ahora mismo me lo parece más que nunca.
Veamos. La Vuelta a España arranca con un recorrido “sanferminero” de traca. Por delante tres semanas y un día de competición directamente desproporcionada en molde y cincelado. No es de recibo tal atracón montañoso. No puede serlo, no es de justicia, ni de equidad deportiva. Si alguien realizara una estadística de kilómetros por encima del 15% en una gran vuelta en los últimos veinte años, no me equivocaría al pensar que esta edición de la “roja” estaría en el top 3.
Se dijo hace dos décadas cuando Miguel Indurain dominaba el cotarro, que las vueltas modernas premiaban el atleta completo. De aquellas astillas surgió Lance Armstrong. como forma perfecta y empírica de ese perfil completo y agonístico. Luego las tornas viraron. Se encontró el Angliru, antes el Giro descorchó el Mortirolo. Pensaron que en las rampas de cabras estaba el espectáculo y no erraron, de verdad que no. Las subidas de pendiente inhumana tienen el atractivo intrínseco del masoquismo pasivo que a todo espectador le gusta experimentar. Espectadores de sofá & pizza. Que no conocen el esfuerzo, ni lo que cuesta. Que piensan que no hay rivales. En términos deportivos también resulta decisivo, pues descubre las carencias de unos y otros. El año pasado el Angliru sirvió para sepultar las opciones de Wiggins y de paso las de Froome.
Pero como todo en la vida, existe una medida adecuada. El Angliru, se dijo desde la organización de la Vuelta a España, convenía conservarlo. Ello implicaba visitarlo cada tres o cuatro años. Sabia decisión pero no coherente con lo que vemos ahora: Una carrera entiendo de circunstancias por la crisis económica, radicada en el norte, colmada de rampas inhumanas con nuevas cimas y otras de tradición cercada para el goce del espectador.
Creo que con ello el ciclismo llama a otras puertas, que no a las su aficionado de siempre. La Vuelta tiene la suerte o desgracia de arrancar con la Liga Española de fútbol. Ello implica que o pones un espectáculo de gladiadores en la arena o ni Dios te sigue. Y en ello se han puesto. Han diseñado una carrera para gente que no es aficionada al ciclismo que con los desniveles anunciados vean aquí ese escape de sufrimiento que tanto nos mola cuando lo protagoniza el vecino.
¿Es es malo? Depende como se vea. Si a la carrera le sirve para ganar cuota perfecto, sinceramente, perfecto, pues en el bienestar económico del promotor va el futuro. Otra cosa será el resultado. Si algo tiene efecto disuasorio en el pelotón es colocar trampas del 20% por doquier. Ello lleva al conservadurismo y por tanto penaliza el espectáculo. El año pasado lo vimos, hace dos también. Como siempre digo en estos casos: espero, deseo, quiero equivocarme. 
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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1 COMENTARIO

  1. Es posible que tenga mala memoria, pero no recuerdo que una Vuelta a España empezará dando tanta promoción al sitio de donde sale… "sanferminero total". Está claro lo que quieren mejorar.Desde mi punto de vista, tanta montaña pasará factura a más de uno.Tuve la oportunidad de estar un año en la subida al Algliru, es espectacular el ambiente, la gente que se congregó… pero no me gustó lo que vi. No todos los ciclistas corren en igualdad de condiciones, el aficionado debería ser más controlado.

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