Lamentables situaciones que nos resultan familiares

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Muchas veces hemos hablado cómo transferir el renovado furor de muchas ciudades por la bicicleta al ciclismo de toda la vida, aquel que nos devela a algunos, imaginando y trazando lo que podría haber sido la mejor estrategia.

No ocurre mucho, pero se da la circunstancia de que en las dos grandes clásicas del adoquín hemos vivido sendos momentos que nos han recordado la cotidianidad de las ciudades con sus bicicletas pululando entre coches, bordillos y papeleras. Tanto una como otra, como veréis, vienen a plasmar las dos caras de la misma moneda, sólo que en esta ocasión retransmitida a millones de televidentes con el normal revuelo.

Empezamos por la más reciente y desde luego ya celebérrima. No llegó a la patochada de ese concursante de Master Chef pero sin duda dio qué hablar. A un servidor hasta por WhatsApp le contactaron extrañados por lo visto a un buen puñado de kilómetros de la meta de Roubaix cuando una barrera de paso a nivel se cerró partiendo el pelotón en dos partes porque un TGV venía a toda velocidad.

Las imágenes fueron impactantes y pusieron sobre la mesa de muchos profanos que es eso de la París-Roubaix y qué le hace tan original. Sin embargo, fue notorio el debate que se generó en los comentarios de algunos medios donde algunos vinculaban la imprudencia de los ciclistas del infierno del norte con los riesgos que algunos ciclistas urbanos toman por su ciudad, ya saben saltarse semáforos en rojo y todo eso que estigmatiza un colectivo.

Una semana antes en el Tour de Flandes vimos el otro lado de la película, en vivo y en directo, cuando el inútil que conducía el coche de Shimano se llevó por delante a varios ciclistas. La imagen impactante y dura también nos pone en la memoria las muchas imprudencias que los conductores realizan en carreteras y calles. Sin ir más lejos este vídeo se hizo viral por Facebook y pone los pelos de punta.

Con todo, lo que pasó en sendas carreras no pasó de ahí. Peor fue la jornada inaugural de Bilbao en la Itzulia y los bolardos invisibles que dejaron a Sergio Pardilla y Peter Stenina con sus temporadas muy condicionadas. Esos dos bolardos, geniales para el tráfico rodado y peatonal fueron el ejemplo de esas trampas invisibles, poco evidentes, que al final hasta pueden resultar más dañinas que apresurarse a cruzar un paso a nivel con las barreras bajadas.

Imagen tomada de www.ottawabicycleclub.ca

INFO

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Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

Hazlo en el mail [email protected]

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