Lance Armstrong quema inútilmente su último aliento de credibilidad

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El camino ha sido largo. Varios, años, cientos de viajes, miles de kilómetros, en jet, coche, avión, bicicleta,… para llegar hasta aquí. “Sí me dopé”. Un mundo monstruosamente dimensionado para una mentira vilmente urdida. Aunque ¿mentira? ¿Para quién? Hasta la mente más bien pensada podría adivinar, esbozar que aquello, aquello no era posible.

Jugar a ser Dios es algo que acompañó al hombre desde sus albores. Se busca el 10, la perfección. Se hace con tanto ahínco que por la ruta el ser se desposee de valores y principios. Lance Armstrong anoche dio en la diana sobre lo que hace tiempo pensamos de él, que es un desaprensivo que burló la muerte para meterse en una espiral de trampas, por otro lado, admitidas tácitamente por aficionados y mentores del deporte que le dio y le quitó todo.

Los primeros, los aficionados, por que miran el momento, el espectáculo y el delirio. Luego que les cuenten milongas, de si iba más o menos puesto el autor. Pillar al tramposo es casi un ritual catártico, espectacular en forma, pero inocuo en esencia. Las cosas siguieron igual por que el medio donde el tramposo hizo fortuna mira para otro lado, una, dos, tres veces. Las que sean menester. Si el dopaje estaba instrumentalizado a finales  de los noventa tan difícil hubiera sido desmontar esta farsa antes de que se fuera de las manos.

Ahora nos encontramos recobrando el sentido en medio de los escombros. Lo hacemos por eso perdidos y muy muy muy decepcionados sobretodo con una cosa: la entrevista de marras. En sí, una farsa como la historia que la motivó. Oprah se ha apuntado un buen tanto, a ella se la pela la salubridad del deporte que empleó a su entrevistado. Ella asumió una exclusiva mundial, la lanzó e incluso dio en un píldora lo único realmente interesante del encuentro con Lance, que el americano se dopó.

Por que lo demás fue paja. Paja además alimentada por una persona que se presentó arrepentida y con ganas de “volver a empezar”, eso me pareció que dijo. Lance Armstrong quemó ayer un cartucho que quizá no pueda volver a accionar en el futuro ante lo que se le viene encima. Anoche fue el momento de contarlo todo. Quizá más adelante sea muy tarde.

Veamos, del americano sabemos su carácter irascible con la derrota. De su insatisfacción perpetua. De su indomable ser. ¿Pretende ahora que nos creamos la historia de corderito acorralado?.  Pues no. Es imposible creerle. Más cuando en su confesión pudo haberle hecho un servicio limpio al ciclismo que tanto dice amar. Atacar con la misma precisión que su confesión a esa cúpula de la UCI que es materialmente imposible no supiera de sus andanzas. Lo mismo sobre otros muchos personajes tóxicos que aún reptan por los subsuelos del ciclismo, y casi con toda seguridad del deporte. En su débil actuar sólo mentó sus rivales, “seguramente tan puestos como él”, y compañeros, sobre los que nunca empuñó una pisto para que se doparan.

Ciñendo la culpa a su persona e infinitas ganas de controlarlo todo, quizá el tejano haya logrado un pacto o placed que le satisfaga para el futuro. Pero no con ello le ha hecho un servicio al deporte, ni mucho menos al ciclismo. Si de esta sale de rositas, Lance habrá abierto el segundo capítulo de la mentira en que se ha convertido su vida.

Foto tomada de http://www.nydailynews.com

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3 COMENTARIOS

  1. Yo estoy bastante más que "muy decepcionada", estoy terriblemente decepcionada con LA. Ese despotismo con el que corria las carreras, mejor dicho el Tour, porque en definitiva era "casi" en el único que competia. Nos engaño miserablemente.Ahora aparece en un show a lo "estrella", muy americano él.
    De nuevo el CICLISMO en boca de todos. ¿Y ahora que?? El seguirá su vida, embolsandose todo lo que pueda contando lo que le venga en gana, tirando de la manta…
    Lo dicho, desencantada con toda esta historia.

  2. No he visto la entrevista entera, solo fragmentos, pero creo que con ver los 50 primeros segundos ya sobra bastante.
    Supongo que le habrán pagado bastante, y puede que en los EEUU funcione la campaña de lavado de imagen, solo espero que no le dejen competir ni al parchís.

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