Landa quiere más

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vuelta ciclista a españa. vitoria. blanca castillo

Yo estaba feliz, realmente, en Astana, pero el Giro lo cambió todo, mis ambiciones sobretodo

El Giro cambió mi vida y en Astana no podía colmar mis ambiciones. El equipo ya tenía dos líderes para grandes vueltas y era complicado acomodar uno más

Me dijeron que podría liderar el equipo para la Vuelta, pero no es lo que yo quería, no era suficiente. Yo quería más, quería probar las clásicas de las Ardenas, quería más responsabilidad, pero no me lo podían dar

Mikel Landa hace tiempo que tuvo que renunciar a aquello que tienen a huevo muchos ciclistas vascos: equipos en el pueblo, carreras por duplicado cerca de casa cada fin de semana, una afición que empuja, un entorno que mama el ciclismo,… todo eso lo dejó atrás cuando dejó de ser naranja a vestir azul celeste. Ahora, sin embargo, su piel será negra.

Negra como su poblado cabello y gruesas cejas que marcan sus grandes ojos, ojos que trasmiten transparencia, algo poco dado en los tiempos corrientes, porque la franqueza con la que se manifiesta, lejos de discreta, no deja a nadie indiferente.

Entrevistado por Cycle Sport, admite que en Astana hay cosas que le fueron muy bien en su mejora como corredor, que sale hecho una persona nueva, respecto a esa que aterrizó hace dos temporadas, pero que conviene que se hagan mirar ciertas cosas y revisar algunos pensamientos.

Pocas veces se corta la tensión entre director y ciclista con un cuchillo. Landa nos ha dado dos píldoras en la temporada que concluye. En el Giro, la carrera que le cambió la vida, primero, sobretodo en la etapa de Sestriere, en la que se vio frenado cuando todo estaba en el aire. Muy posiblemente Contador no hubiera cedido la maglia, pero frenar a Landa benefició al líder. Luego en Andorra, donde la verdad sea dicha, rozó la insubordinación con ese pinganillo colgando.

En ambas ocasiones Landa aderezó el momentum con jugosas declaraciones. “Me han frenado” o “he ido a la mía”: no son a priori palabras prudentes, pero esa transparencia que delatan su grandes ojos es de ida y vuelta.

Ambición fuerte, grandes miras, objetivos mayores, nunca suficiente: en Team Sky le ofrecen eso y algo más, la compañía de ciclistas que hablen castellano, algo que considera imprescindible. Brailsford está enamorado de Eusdaki y no es de palabra.  En el Giro le guardan la plaza de jefatura, aunque seguramente le requerirán para el resto del año ¿tendrá suficiente? querremos verlo.

Imagen tomada de www.vueltaaburgos.com

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