¿Las bicis son un peligro para la ciudad?

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El pasado martes por la tarde el programa “Trencadís”, en 8TV, montó un debate a raíz del atropello de Muriel Casals, diputada en el Parlament de Catalunya, en Barcelona. El debate tuvo varias intervenciones y todas apuntaron en la misma dirección: la bicicleta crece a un ritmo que ahora mismo la sociedad y las ciudades no están en disposición de asumir.

Crear carriles bici, hacer publicidad, hablar bien de los sitios, ser verde, decir que apuestas por la bici, parece guay y que va con los tiempos, pero en esencia hay lagunas, muchas y verdaderamente serán difíciles de salvar. El citado debate que se formó en ese programa fue una muestra. Por ejemplo en el sensacionalismo que rodeó algunas de las apreciaciones de los propios responsables del programa.

Desde el título “¿Las bicis son un peligro para la ciudad?”, me recuerda a esas encuestas de canales de la derechona del tipo “¿ZP fue un presidente nefasto o muy nefasto?“, al reportaje metido con calzador centrado en las carreras ilegales, llamadas “alleycat”, que se presentaron como algo habitual, cuando no dejan de ser cuatro arreplegados que merecerían una pena como cualquier otro imprudente. Esas carreras no hablan del colectivo ciclista y de ellas ya hablamos mal en su día.

El programa, el detate y sus intervenciones dejaron claro que no estamos preparados, como digo al menos no en la medida que crece este elemento de transporte. Hubo una periodista que habló de que no hay empatía entre los actores del espacio público, cuando el ciclista se pone en el papel de ciclista se olvida que en otros momentos ha sido peatón, o conductor de coche. Lo mismo ocurre con el peatón que en otros momentos es ciclista o conductor, y qué decir cuando alguien se pone al volante.

2Los peatones se quejan de las bicis por la acera, cosa que está muy mal, pero muchos de esos peatones invaden los carriles bici sin darse cuenta -a mí me pasa- y a su vez casi todos los ciclistas tienen miedo de ir por la calzada.  Un desbarajuste, sin duda, y la solución no parece sencilla.

Por cierto que en ese mismo programa hicieron un experimento. En el mismo cruce donde atropellaron a Muriel pusieron una cámara y se contabilizó una infracción ciclista cada tres minutos, casi todas por saltaste el semáforo, incluso en momentos que algún peatón estaba en medio del paso de cebra, increíble. Ninguna infracción tuvo consecuencias, ni siquiera malos rollos entre peatón y ciclista.

En todo el 2015 se contabilizó un accidente grave, sólo uno, en todo el aló y eso que se contabilizan, dijeron, 136.000 desplazamientos en bicicleta. Al final parece que la providencia está detrás, porque de otra manera es inexplicable que no ocurran más cosas.

Algo falla, y a veces creemos que la bicicleta en la ciudad es como esas urbes que un día dejaron de ser medievales, tiraron las murallas y crecieron y crecieron sin orden ni plan para llegar a ser auténticos enjambres que ni los del lugar conocen. Yo creo que esto tendría que pasar por educacion, educación y educación y luego, todo lo demás.

Imagen tomada de www.bicicletas.us.es

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