Las compañías de Contador

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Corrió esta tarde de sábado, con la parroquia enrojecida por las emociones de Aitana, el comentario de que Movistar debería haber ayudado a Alberto Contador en la persecución de Esteban Chaves, cuando el colombiano tiró de pizarra con su equipo para asaltar, con éxito además, el podio de la Vuelta a España. Se habló de jornada de Formigal, del tremendo favor que Contador le hizo a Nairo y su equipo, que se lo hizo, de alianzas presentes y futuras. De servidumbres, vamos, y pagos no devueltos.

Yo creo todo lo contrario, creo que Movistar no le debe nada absolutamente a Contador, porque si el domingo pasado es Froome, y no Nairo, quien está con el madrileño, éste hubiera actuado exactamente igual, más que nada porque andaba caliente de la Vuelta cruzada que llevaba y dejar su sello es marca de la casa, lo mismo que ofrecerle a la afición, que tanto le quiere, todo lo que consigue y por lo que tanto le clama.

Sea como fuere la pregunta y las dudas respecto a la salida de Contador del podio final no deberían venir por Movistar y sí por el Tinkoff, o esa banda mal hecha y peor avenida, que le acompaña como para cumplír el cupo necesario poder tomar parte en la competición. Es increíble que Contador se las viera solo en medio de la nada a menos de 50 kilómetros de meta ante el inquieto Chaves, a quien por cierto debería haber salido al atacar, más que nada porque su equipo brillaba por su ausencia.

Lo más increíble es ver como funcionan los pinganillos en uno u otro equipo. Si en Orica van perfectos, en el momento que ataca Chaves o Yates, tienen gregarios esperándoles al minuto, en otros bloques las conexiones deben ser peores. Trofimov tardó un mundo en ayudar a Contador, más o menos lo mismo que Dani Moreno a Nairo en el Aubisque o Visconti a Amador en una etapa del Giro. Son esas cosas que uno sólo entiende en la voluntad y buena fe de los protagonistas.

Al final de la etapa Manolo Saiz hizo un cometnario cargadísimo de razón respecto a Contador refiriendose al que quizá sea ahora mismo el único compañero incondicional que tenga en el equipo, Jesís Hernández, o lo que es lo mismo un ciclista que en los momentos clave, se está viendo, nunca está con él. Incluso se preguntaba el que fuera gran mentor de Contador, si no habría un chaval en la Fundacion que cuida y riega el hermano del campeón que pudiera hacerlo mejor que Jesús.

De cualquiera de las maneras es más de lo mismo. Si echamos la vista atrás apreciamos como fueron los propios Tinkoff los que pasaron de su líder a las primeras de cambio del Tour, evidenciando que las heridas de la caída eran lo graves que al final fueron.

Contador nunca ha tenido un gregario incondicional como otros grandes capos, hasta Sagan tiene a Bodnar, que se irá con él al Bora. Contador ha ganado grandes cosas dando la sensación de correr desde la iniciativa personal y su indudable calidad. En un deporte donde el equipo es parte importante, esa soledad se paga en momentos como Aitana. Desde tiempos inmemoriales, lo hemos visto, desde Astana e incluso Discovery. Contador no ha tenido un ángel como Froome con Porte o Poels, Nairo con Castroviejo o la guardia que tuvo Purito en Katusha.

Imagen de Tinkoff

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