Las dobles lecturas de Purito Rodríguez

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Purito es un tío que suele caer bien. Cierta corriente de simpatía le rodea, la gente le quiere. Quizá por la simplicidad que transmite a su cotidianeidad. Explica las cosas tal cual las siente. Es directo. Va al grano. En carrera es otra cosa. Es más indecente por que en el horizonte, si atisba el éxito, no se casa con nadie. Entre lo personal y profesional merodea una inquebrantable confianza en sí mismo. Esa misma moral le llevó un día a emprender camino al Katusha dejando atrás las cómodas huestes de Eusebio Unzue.

No le faltó razón para tomar tal iniciativa. Purito encontró en Rusia los elementos que confluyeron en su felicidad personal y profesional. Todo iba perfecto hasta que la Comisión de Licencias del WT se entrometió con una decisión no esperada y mucho menos matizada. Sin sitio en el máximo circuito el Katusha se tambaleó en la incertidumbre que otros equipos encuentran por motivos más comprensibles, como la pura y dura ausencia de dinero y patrocinio.

Pero a Katusha, con todos sus números en su sitio, la plantilla confeccionada y el calendario previsto, no se le halló sitio entre los mejores del mundo. Increíblemente el ciclismo volvió a estar en boga. Si su mejor corredor, ausente en escándalos y pertrechado en una estructura sólida no tenía sitio en el máximo nivel ¿quién debería tenerlo? Quizá esta sencilla regla de tres fuera el silogismo que manejó el TAS para resolver como lo ha hecho y al tiempo recordarle a esta UCI que dirige una cuadra de ineptos que ahora ya tienen el problema que se han molestado en crear: ¿Cómo cuadrar un WT de 19 escuadras que debía ser de 18?.

Pero esto es material de otra entrada. Purito encuentra limpio ahora su camino hacia sus renovadas esperanzas en el Tour. Lo que es de lógica y cajón se ha convertido en noticiable. Quizá en su fuero interno y en el círculo que le rodea supieran de esta decisión, pues de otra manera se nos antojaba harto complicado cambiar de equipo a estas alturas. Eso sí, la partida de nervios ha sido interesante. Cada noticia, cada selección de las grandes carreras era un menoscabo a la entereza de los rusos.

Pocos días antes, quizá más desapercibido, pero para un servidor muy relevante ha sido otro momento de la semana. Coincide con la Gala de los Premios de El Mundo Deportivo. El evento reunió a grandes deportistas de todos los ámbitos, con especial atención en el círculo catalán. ¿Se creen que no hubo premio para Joaquim? En su segunda campaña al comando del pelotón internacional ni una triste figurita para él y en extensión al ciclismo, deporte que cuántas portadas llenó del decano rotativo. Y es ahí, en lo que se nos pasa discretamente, donde apreciamos cuánto terreno hemos perdido.

Foto tomada de www.esciclismo.com