Las excusas de mal pagador de Alejandro Valverde

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Tremendo desenlace el de la Vuelta a Murcia, aparte de lo desafortunado de situar un túnel cerca de meta, el ganador de la carrera, Alejandro Valverde, iba en moto. A su lado, una vez fue superado, Tiago Machado parecía un niño. Un salto de velocidad tremendo, insostenible.

Ha empezado fortísimo Alejandro Valverde. De diez días de competición lleva ya cinco triunfos. En la Vuelta a Andalucía corrió sin cadena, en su tierra ganó con insultante solidez. Quizá ganar aquí le sirva a Eusebio Unzue para explicar la evolución de su pupilo. Un estado de forma que a no ser que se vislumbre un objetivo grande, de consideración, no encuentra argumento, sobretodo porque con la revisión de calendario, ahora Valverde debe estar mirando a las Ardenas, y para ello quedan casi dos meses, un poco menos. Otros encuentran un pico dulce pero no tienen calendario. Mirad lo que le pasa a Edu Prades tras rozar el podio en el Algarve.

Y hablamos de cambio en el calendario porque Movistar y Valverde estiman que la presencia del murciano ya no es necesaria en la Milán-San Remo. La exclusión de Pompeiana del itinerario a la ciudad de la costa de la Liguria ha sido el pretexto para no estar en la primera gran carrera de la temporada. Sinceramente, no lo entiendo.

Alejandro Valverde tiene sobre la mesa, y especialmente en sus piernas, las mismas capacidades que los ciclistas que en su día supieron romper la “Classicisima” para hacer lo mismo, o al menos intentarlo, que es lo que la parroquia le “exige”. Es obvio que sin esa tachuela la carrera pierde atractivo para ciertos corredores, incluso entendemos que un ciclista tan caótico como Chris Froome renuncie a disputarla, pero Valverde, en tal momento, podría ser uno de los pocos que podría haber roto la hegemonía del pelotón. En su estatus sólo un puñado podría castigar las opciones de los velocistas.

Recuerdo la Milán-San Remo de 2005. Un helicóptero sondeaba el pelotón bajando a toda velocidad el Poggio. Buscaba, escrutaba entre los primeros. Enfocaba a Alejandro Valverde, impresionaba su nombre en la pantalla. Ese corredor siempre respetado, nueve años después, nunca ha hecho nada de relumbrón en una carrera que entendemos le va bien, quizá no es la más idónea, pero resulta interesante a sus infinitas posibilidades.

En los tiempos actuales es cierto que San Remo ha tenido escasas alternativas a los velocistas, pero tirar la toalla de inicio resulta desalentador, desconcertarte, más cuando en esa renuncia se incluye Niza, Tirreno y todo lo inmediatamente importante, todo aquello que en este momento dulce le podría venir como anillo al dedo. De haberse seguido la teoría de Valverde, San Remo no habría tenido a Sean Kelly, Laurent Jalabert, Filippo Pozzato y Fabian Cancellara.

Eso sí, los recorridos cambiantes de RCS es lo que tienen. Quien ahora apunta al triunfo es Mark Cavendish, que espoleado por el cambio se sube al carro del Omega Pharma. Es lo que tiene. Debemos creer en la inconveniencia de subir la Pompeiana, pero es que son tantas las veces que trazados presentados no son respetados que se ha convertido hasta en un clásico y para otra muestra la crono larga del Giro.

Foto tomada de http://www.vueltaandalucia.es/

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