Las historias de un pelotón congelado

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Una  Mallorca alicatada en homogéneo blanco recibe hoy la nueva temporada española de carretera. La tónica arrancada hace un par de décadas sigue en pie. Primero Mallorca, luego Andalucía. No será posteriormente con el Luis Puig y Valencia, pero eso es harina de otro costal, pues ambas carreras desaparecieron antes de la manoseada crisis, el pretexto más mundial con el convivimos.
El día que el tejón los dejó fuera de control
Los cuatro trofeos mallorquines cuyo primer premio se dilucida en Palma y su paseo marítimo desempolvan la arenilla invernal en medio de un ambiente gélido. Ciclismo y frío aunque congéneres no suele ser el binomio más usual. Estas últimas temporadas las grandes clásicas, a excepción de la Het Volk, hoy Het Niuewsblad, no se han distinguido por el frío que las hicieron épicas. Ello no es óbice para recordar días en que el pelotón rozó la congelación.
                                 

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·         Etapa del Monte Bondone en Giro 1956: una inmensa tormenta de nieve dificulta a la marcha hacia la montaña vecina de Trento. En estas que un angel luxemburgués surge de aquel infierno helado. Charly Gaul mantenía la cadencia con el único propósito de no quedar congelado. Llegó solo y al poco, una vez cruzada la meta, desfalleció.
·         Lieja-Bastogne-Lieja de 1980: el gran día de Hinault en la Doyenne fue apocalíptico. Ganó en medio de pasillos de nieve en las densamente pobladas Ardenas. El tejó sacó una minutada a uno de los 21 ciclistas que concluyeron la clásica después de partir más de 170.
·         Etapa del Gavia del Giro de 1988: la jornada siempre recordada cuando de ambos conceptos hablamos. Una dantesca nevada cayó sobre el pelotón el día que este coloso dolomítico alcanzó el estatus legendario. Breukink granó una etapa que aupó a Hampsten, pertrechado en gafas de esquiados, al liderato rosa.
·         Tour de Flandes de 1985: un Eric Vanderearden irreconocible pasa revista ante la TV flamenca después de ganar una edición heladora. Le acompañan en el podio Phil Anderson y Hennie Kuiper en la más terrible Ronde de los tiempos modernos.
·         Etapa de Les Arcs del Tour de 1996: el Tour por su condición de veraniego rara vez vive en medio de gélidos albores. La etapa que vio el crash de Indurain fue un terrible escenario de frío y lluvia a mediados de julio que derivó en la suspensión del ascenso al Galibier por nieve.
·         Vuelta a Valencia de 2005: tras la suspensión de una etapa por la nieve, el pelotón se enfila en una jornada dantesca donde llegan muchos fuera de control. Flecha demuestra que navegar en tan hostil ambiente le resulta sencillo.
Nosotros os hemos datos cuatro fechas, esperamos alguna más. Pensar, rememorar y podemos completar perfecto mapa de días que helaron a nuestros chicos.
Recordad que durante unos días tenemos disponible nuestra encuesta en la franja izquierda arriba sobre qué joven irrupción más nos ha marcado por su talento, carácter y fina labia. Si no lo habéis hecho podéis votar sobre ocho posibles candidatos e incluso admitimos un noveno en los comentarios para completar una alineación para el Tour.
Si te ha gustado, o no, puedes expresarlo aquí abajo. 

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