Las horas más bajas de Alberto Contador

2
3
vistas

 

No son momentos buenos para Alberto Contador. Lo que durante el año resultaba obvio se plasmó en el Tour. Desde que volvió de su periodo de sanción no ha vuelto a ser el mismo. Ganó la pasada Vuelta a España por carácter y persistencia, dos valores de los que nunca estuvo exento pero que siempre unió a una superioridad apabullante respecto a sus rivales para cerrar el círculo. Ahora esa superioridad le ha abandonado.

La presente campaña sigue  con una sola victoria, lejana y pequeña en San Luis, tierra de  Argentina. Luego falló sucesivamente en sus objetivos, y al margen de no entrar en el podio del Tour, tampoco estuvo al nivel en citas que le van como anillo al dedo, dígase Tirreno, Dauphiné y País Vasco.

Un rendimiento decepcionante, una carrera alejada de las expectativas que por cierto no ha merecido más explicación que “no tengo piernas”. Ni siquiera un atisbo de crítica ni compromiso de ahondar en las causas, ni por su parte ni por parte de la prensa que ejerce de pesebre, algo que en apariencia es cómodo pero que en esencia es perjudicial para el ciclista.

No hablaremos de las causas del bajo rendimiento de Contador. Circulan teorías cárnicas e incluso otras más crueles, yo sinceramente no tengo ni idea y con esta premisa hablar es insidioso y superfluo. Lo que sí constato es que Contador en este Tour dio la cara hasta el final, lo intentó aunque de forma ligera e inocua, y acabó distanciado. Lo perentorio de su actuación es saber hasta dónde habría llegado Roman Kreuziger sin coincidir con él en el equipo porque ajenos a las banderas en este blog nos ataviamos con los colores del ciclismo y por eso nos hacemos esta pregunta desde la óptica deportiva.

No obstante, me llama poderosamente la atención que trascienda tan poco el ambiente hostil que rodea al ciclista. Contador declaró que no estaría en la Vuelta, y al poco Bjarne Rijs dijo que eso habría que discutirlo. Es curioso que el lamentable gestor danés, que no ha aparecido en rueda de prensa alguna al lado del jefe de filas de su equipo, opine con tal solvencia.

De cualquiera de las maneras las soflamas más duras contra el ciclista madrileño vienen de los juguetones dedos del propietario de su segundo sponsor. Esto decía Oleg Tinkov del cuarto clasificado del Tour:

 

“Conta performance wasn’t good. He need to change many things in his preparation and be more PRO. Will he do that? That’s the question…”  (La actuacion de Conador no ha sido Buena. Debe cambiar muchas cosas en su preparación y ser más profesional. ¿Lo hará? Esa es la cuestión…”

 

“His salary doesn’t match his performance. Too rich and isn’t hungry, that’s my opinion, and I deserve it. He must work harder” (Su salario no es acorde a su actuación. Demasiado alto y no pasada hambre, es mi opinión y me la reservo. Debe trabajar más duro)

Con amigos así no necesitas un Chris Froome en la carretera. Entiendo que como buen ruso Tinkov es un tipo endurecido ante la adversidad, pero su forma de motivar no me parece la más adecuada. Sea como fuere su caballo no ha sido ganador, pero estas maneras le desacreditan. Madre mía en qué manos está cayendo el ciclismo.

2 COMENTARIOS

Deja un comentario