Las lecciones del libro de Xavier Tondo

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La semana versallesca nos ofrece un tímido rayo de luz. Nos viene desde no sé dónde, pero traza la línea firme y sensible que siempre supo mantener Xavier Tondo en su vida. La editorial de la tierra, Cossetània, la misma que hace año y medio retrató a mi amigo Jordi Mariné, se acuerda de Xavi y le dedica una obra que firma Rafael Vallbona. Sin ver la pieza, estoy seguro que no nos dejará indiferentes. Es imposible tratándose de tal protagonista.

Para Rafael Vallbona escribir tal obra le ha reportado entiendo una doble satisfacción. La lógica de verse envuelto en el papel de “cronista oficial” de una persona como Xavi y el consiguiente aprendizaje que seguro le llegó adjunto y solapado a esa escritura. Porque la vida y el ser de Xavier Tondo nos dejaron tantos valores por el camino que a buen seguro el uso de uno de ellos, sólo uno, con la intensidad que él le puso, nos habría ayudado a salir adelante siempre.

Porque Xavier Tondo fue lucha y continua supervivencia. Una muesca de fatalidad rodeó su carrera cuando fue amateur. Casi quedó fuera del ciclismo para siempre. Ello no fue suficiente. Las dificultades que muchos nos pensaríamos si quiera abordar él las destruyó con un tesón indomable.

Porque Xavier Tondo siempre hizo frente a la adversidad con una sonrisa. Una eterna mueca de cariño para muchos. Para todos y cada uno que pasaban por su lado. El esfuerzo que mezclaba con cada una de sus pedaladas en la carretera fue ternura y sencillez cuando le tenías cerca. Una vida muy difícil, pero vivida a cada segundo, a cada sonrisa.

Porque Xavier Tondo dio una lección de honestidad cuando no dudó en destapar una red antidopaje en que al parecer fue invitado a participar. Una acción que le valió un aplomado reconocimiento de un activista en estas lides, el director del Garmin Jonathan Vaughters, quien afirmó que fichar a Tondo, tras echar pestes de medio pelotón español, se había convertido en una posibilidad que valoraba firmemente. ¿Qué no diría Xavi del desangre al que se está sometiendo al ciclismo estos días?

Y porque con la premura de su marcha Xavi nos dejó un último mensaje: Vivir esto que llamamos vida como si fuera el último momento. El falleció fruto de la fatalidad pero en el lugar donde entrenaba y soñaba con su primer Tour. Y es que en cualquier momento sobreviene el flashazo que nos cambia la vida, para bien o para mal. Un segundo y lo que tanto te costó forjar se puede ir traste. Xavi hasta en eso nos ha querido ser útil.

 

Sólo decirte que sí, leeré tu libro aunque con la mirada nublada y el pulso inseguro.

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