Las miserias del Saxo Bank

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La verdad se dice goza de un camino de sentido único. La realidad acaba siendo un rodillo para pena de algunos, un servidor incluido, pues por negarla continuamente no surge la solución. A principios de temporada, cuando Alberto Contador hablaba alegremente de su temporada, dejando de lado cualquier opción desfavorable  en el TAS, como para su desgracia aconteció, salió en defensa de la cuadrilla gestionada por Bjarne Rijs. Para el de Pinto, su equipo no sólo le significaba un aval, sino que incluso le suponía un mejor apoyo y más sólido que años atrás. 
En esa realidad paralela no vivían el resto de los mortales, que intuíamos un grupo diezmadopor la estampida de los Schleck & company, un año antes, más la pérdida de elementos de calibre, sobre el papel, de Richie Porte, que no dudaron en vender sus habilidades lejos del equipo que ahora viste azul con la cabeza de un águila que siquiera es bicéfala. Ahora con el Giro concluso, la temporada de clásicas también y otras muchas carreras de jerarquía ya competidas, podemos afirmar que quienes veíamos debilidades en el equipo danés no estuvimos desacertados.
Saxo Bank es un banco de inversión nórdico con veinte años de historia que maneja pasta gansa  y emite veredictos sobre países y empresas, con la ética que se le supone, sin que esa opulencia se traslade a su equipo ciclista, que por cierto desde que entró en el circuito, le ha dado un conocimiento sobresaliente. Por sus huestes, desde que entrara a copatrocinar el CSC hace cuatro años, Carlos Sastre ha ganado un Tour, Cancellara algún monumento y los Schleck dado algo destello. Incluso Alberto Contador en el tiempo que corrió asentado sobre una quimera les regaló trascendencia.
Pero esa grandeza no se conjuga en presente. Es pretérita. Tres triunfos, tres, jalonan la vitrina de un equipo cuya supervivencia en el máximo circuito es para cuestionarse. El argentino Juan José Haedo les dio en el Gran Prix de Denain el último éxito, los otros dos, sendas etapas en Taiwán de mano de Jonathan Cantwel. Al margen de Contador, sus hombres de confianza viven ajenos de los puestos de cabeza, Nick Nuyens no pudo dar continuidad a la victoria de De Ronde del año pasado y sólo Manuele Boaro, Sergio Paulinho y los Sorensen parecen en condiciones de crecer tanto como para deparar una alegría antes del que el capo vuelva. Veremos, porque si yo fuera uno de esos ejecutivos que nos imaginamos en la “City” de Copenhague borraba de mi porfolio este equipo por tan magros resultados a la voz de ya.  

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2 COMENTARIOS

  1. ¡Que duro eres Ivan! No puedes mandar así sin más a todo un equipo al paro, es de suponer que los chicos hacen todo lo posible por ganarse un resultado en las carreras y no estan las cosas como para que desaparezca otro patrocinador.Al final de temporada si todo marcha bien será diferente, regresará su corredor extrella y las aguas volverán a su cauce.Además lo que es públicidad la han tenido igualmente, no importa si ésta no ha venido por éxitos en la carretera.

  2. Mala gestión de la plantilla por parte de Rijs desde la marcha de los Cancellara, los Schelck, Fuglsang… Llegó un corredor sólo Alberto, que logró paliar brevemente la fuga de corredores. Rijs también dejó marchar a Larsson y Porte y sin su capo Contador, no queda nada del Saxo Bank.

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