Las plazas españolas en la gran corsa rosa

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El Giro es esa carrera de color de rosa para quien la gana que pasa por escenarios tan espectaculares como los canales de Venecia, que se introduce en el corazón del Vaticano, pero que se decide en los preciosos Dolomitas, un rincón alpino entre Italia, Austria y Eslovenia. Un gran acontecimiento ciclista que sólo tres  veces ha sido español. De la primera vez han pasado nada menos que 21 años, con una gesta firmada por Miguel Indurain que repitió al año y que hasta Alberto Contador hace cinco ediciones no se repitió. En más de 100 de existencia de la carrera Miguel y Alberto son los únicos baluartes hispanos en esta plaza italiana en la que tantas batallas libraron nuestros antepasados.

En un segundo escalón se sitúa un póquer de corredores formado por José Manuel Fuente, Francisco Galdós, Abraham Olano y José Enrique Gutiérrez más David Arroyo y Joaquim Rodríguez, a quienes omití involuntariamente. Ellos son los acreedores de una posición de plata. Sus actuaciones fueron importantes, pero el azar les hizo coincidir con algunos de los nombres más importantes de esta prueba. En 2006, por ejemplo, José Enrique Gutiérrez firmó su madurez deportiva en una carrera durísima aunque se le cruzó Ivan Basso. Fuente enganchó a la afición italiana, ávida de ciclistas que arrojaran valentía, pero no pudo con Eddy Merckx. Paco Galdós se quedó a 42 segundos de la maglia que vistió Fausto Bertoglio, a pesar del triunfo parcial del alavés en un epílogo con sede en el Stelvio. En 2001, el concienzudo Abraham Olano poco o nada pudo hacer ante Gilberto Simoni. Y como Galdós tras Fuente en 1972, Unai Osa acabó tercero tras Olano formando dos podios de mayoría hispana.

Cinco años antes el guipuzcoano ya había sido podio en el Giro, tras Tonkov y Zaina en una edición que corrió con el maillot arco-iris. Como el propio Olano, y también como Unai Osa, Antonio Suárez y Alberto Fernández también pisaron el tercer peldaño del cajón italiano. Anteriormente un catalán de Montcada i Reixac había logrado arrastrar masas en Italia con los colores del equipo de Girardengo, primero, y la Ignis a la postre. Miquel Poblet no ganó el Giro, ni quiera pisó el cajón, pero concluyó tres veces sexto y ganó veinte etapas que le sitúan entre los laureados, entre nombres como Olmo, Bitossi, Coppi y De Vlaeminck. Fue por eso Bernardo Ruiz en Frascati durante la edición de 1955 quien firmó el primer triunfo español.

Para la edición presente el ciclismo hispano confía en las sensaciones del impredecible Samuel Sánchez. El asturiano arroja un buen balance en grandes vueltas si bien su experiencia en el Giro es escasa. Las particularidades de la corsa rosa, añadidas al nivel de los rivales hacen pensar que si Samu gana una etapa podría ser un premio que colmara las aspiraciones de este ciclista. En ese mismo nivel de objetivo se sitúa Beñat Intxausti, quien el año pasado rodara ya cerca de la victoria. Entre el asturiano y vasco posiblemente copan las mejores opciones españolas para el Giro que arranca en menos de 48 horas.

Foto tomada de www.elmundo.es

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