Las prioridades de Flandes

0
10
vistas

Decir que el ciclismo es sustrato de Flandes es una obviedad. Lo vemos en la fiesta anual en De Ronde, pero también cada fin de semana con sesiones dobles de ciclocross, a todas horas, mediodías o nocturnas. Incluso ciclocross bajo techo. En las ciudades se siguen cultivando citas como los seis días de pista, y qué decir de las kermesses, auténticos festivales de populacho montado en bicicleta. Flandes es meca cicloturista mundial, se da trabajo, se genera negocio, se convierte en dinero.

Hace unos días hubo en Barcelona una feria de turismo y negocios. Medio mundo, por no decir que el globo entero estaba allí. Flandes tuvo su stand propio. En su porfolio se narraban las grandes infraestructuras de Gante, Brujas, Lovaina,… para acoger eventos y grandes congresos. La contrapartada interior del libro, cuidadosamente encuadernado, tenía un ciclista anónimo y lento sorteando el último tramo del Grammont, ahí con la capilla al fondo. Sí la capilla, su poliédrica cúpula, su clásico acceso, su alfombra adoquinada,… un símbolo, un mito aunque obviado. Y eso que otras carreras sí que aprovechan su química.

Publicidad

Este martes la organización del Tour de Flandes ha dado a conocer el recorrido del próximo año. “Sin novedad en el frente” podríamos titular. Siguen los mismos parámetros en el diseño de la gran fiesta anual del ciclismo en la tierra que más lo siente. Sigue por tanto el circuito final, ese que se juega en tres cotas perfectamente pertrechadas para que el público lo vea de cerca y varias veces.

Sé que hablar de lejos y sin conocer al cien por cien los pormenores es sencillo, pero creo que la organización de De Ronde se equivoca, y lo hace porque sigue dando la espalda a la capilla y eso es un error. El ciclismo, entre otras cosas, se precia de tener lugares, auténticas franquicias a su servicio. Este lugar está entre ellas, como el Galibier, el Tourmalet, el Mortirolo,… no pocas marcas las han tomado para bautizar sus modelos.

Durante años el Tour de Flandes no abordó el Koppenberg porque en éste se produjo aquel famoso incidente con Jesper Skibby, sin embargo en el muro más emblemático, uno no acierta a ver el motivo más allá de lo meramente crematístico.

1
Conoce los modelos de Bioracer, el proveedor del mítico maillot celeste belga

Si dicen que el ciclismo tiene el hándicap de no cobrar entrada, Flandes trabaja para que ese axioma no sea tal. La instalación del circuito final obedece a acabar cobrando entrada, si no lo hacen ya en algunos tramos como se hace por ejemplo en las campas de ciclocross. Es legítimo, pero desnaturaliza el espectáculo, le quita esencia. Ya sé, los números son los números, pero la capilla, su estampa, es curva adoquinada,… todo invita a saborear el mejor escenario que nos regala el ciclismo. ¿Por qué no ponerla antes del circuito final? Perdería poder decisorio pero le regala mística a este festival.

El nuevo circuito de Flandes lleva tres ediciones en liza. Desde la carrera que ganara Nick Nuyens a un soberbio Sylvain Chavanel y sobrado Fabian Cancellara, el bucle final nos ha dado una de cal y otra de arena. Dos veces ha ganado Cancellara, la de este año sencillamente soberbia, y otra Tom Boonen, el año del estreno del nuevo escenario con Ballan y Pozzato tras él. No han sido malos los espectáculos ofrecidos, aunque sí mejorables, pues como en los mundiales, todo se cierra al final. Sin embargo reclamamos abiertamente el Kapelmuur y Bosberg, no sé, quizá porque en el fondo hasta tenemos corazoncito.

Imagen tomada de www.thechainstay.com

Deja un comentario