Las servidumbres de apellidarse Sagan

0
13
vistas

Esta mañana me comentaron que Peter Sagan no acabó nada contento su participación en el Eneco Tour. Había caído de la primera plaza, que tanto le pone, y quedado en un tercer peldaño, que mucho no le consolará, aunque en su carrera por el triunfo en el nada prestigiado World Tour estos puntitos le valdrán lo suyo.

Pese a que lleva ya un tiempo en el negocio, Sagan sigue siendo joven y su lívido camina por las nubes. Acabó la etapa de Gerardsbergen afirmando algo así como “que les zurzan, que yo solo he ganado lo que todos estos juntos”. Feo, ya sé que es capo, y que parece tener bula, pero el respeto por compañeros de profesión creo que es una ley no escrita que conviene no burlar.

No escondemos nuestra admiración por Sagan y su forma de correr, desenvolverse y estar ahí de forma tan reiterada, sin embargo este mal perder, que posiblemente sea la base de su evidente ambición, no es de recibo en alguien que querríamos que fuera el embajador del ciclismo como deporte y concepto, dada su imagen y proyección.

No le debería resultarle tan extraño a Sagan que todos se rescuelguen de su rueda, es lo normal y no llevarlo en carroza a la meta. Coincidir con Van Avermaet es un regalo, porque nunca te escatimará un relevo, pero no deja de ser eso, la excepción que confirma la regla. Hay ciclistas que nunca darán un esfuerzo extra por los demás, y eso no es reprochable, es jugar tus bazas. Sagan en la jornada final del Eneco se vio solo, porque tenía que tirar solo pues era quien más se jugaba en la mano.

No pudo estar delante y quizá también tendría que mirar a su equipo, el mismo que le llevó en volandas la segunda etapa del Tour, mientras Alberto Contador iba descolgado. En el ciclismo como en la vida, la risa va por barrios y cada día nos pone en un lado de la barrera, no hay otra. De su equipo, salvo error u omisión, no le he oído nada.

El año pasado Peter Sagan dio un salto adelante en su popularidad por la cantidad de segundos puestos que encajó con nobleza y carisma, como esa entrada en Gap, rato después que ganara Rubén Plaza, dándose golpes en el pecho.

Que aprenda de Valverde, quien valorando su Vuelta admitió que no buscó una escapada porque “nadie quiere irse conmigo”, pues sabrían que el murciano le pasaría a cuchillo en la recta final. Es lo que tiene ser un talento fuera de lo normal. Son pocos, están marcados y aprenden, o al menos deben aprender, a vivir con ellos.

Espero por eso que Peter Sagan decida estar en el mundial por varios motivos, porque es de lo poco bueno que puede pasarle a una cita descafeinada y se ha medido con éxito con grandes velocistas. Mirad como gana a Greipel en el Eneco, que no son palabras menores.

Imagen tomada del FB de Tinkoff

INFO

Hoteles RH y su oferta para los cicloturistas

Publicidad

Deja un comentario