Connect with us

Las sombras del paraíso flamenco

Opinión ciclista

Las sombras del paraíso flamenco

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo

Desgraciadamente el telediario de esta mañana post Flandes abrió la información de la carrera con el accidente de la mujer atropellada por Johan Van Summeren en el desarrollo de la prueba. Se habla de ciclismo con la tragedia como inicio del discurso, lamentamos el accidente de esta señora y no entraremos si debía estar ahí o no. La opinión sobre este hecho se desprende de un desenlace que pone la piel de gallina. Sea como fuere no fue el único incidente entre el público y los ciclistas en la jornada flamenca. Yaroslav Popovich se fue al suelo al llevarse el bolso de otra señora.

Cambrils ZC, Gran fondo

Como dijimos el año pasado a raíz de la subida de Alpe d´Huez en el Tour de Francia, existe un punto, una línea invisible, que marca el límite de resistencia de un evento y creo que Flandes se está aproximando a él. Que una región que se cree país, por ser muy diferente además a su otra mitad, la francófona, se eche a las cunetas el día que se corre “la más hermosa del lugar” es bonito y entrañable, pero la pasión debe ir acompañada de sentido común en el seguimiento de carrera y pensar por un momento que, al margen de que es importante disfrutar del espectáculo, hay unos profesionales, ciclistas, haciendo lo que mejor saben hacer y merecen todo el respeto y cuidado porque en el fondo sin ellos, todas esas cunetas atestadas, esas vallas encogidas en banderas y esas carpas VIP carecen de sentido.

El otro día Nico Van Looy escribió esta pieza para Ciclo21 sobre el gigantismo que adquiere la carrera. La profusión de las carpas VIP, los millares de aficionados, los colapsos en los accesos, todo en un lugar vecinal, estrecho y angosto hacen casi irrespirable el ambiente los días previos a la carrera.

Pero a su vez Flandes se convierte en un nido de fanáticos, gentuza que con el motivo del ciclismo, como en otro momento podría ser un concierto o un partido de futbol, desahogan sus penas atentando contra los propios ciclistas, profiriendo insultos o pasando a la propia y genuina agresión, algo que en ciclocross es muy usual y que en Flandes parece que ha ocurrido.

La normativa de no acceder al circuito con botellas de cristal cae por su propio peso, pero se impone algo más, como por ejemplo una especie de mandato explícito para no convertir Oudenaarde y sus alrededores en un enorme vertedero de mierda, plásticos y desechos de algo que poco tiene que ver con el deporte y sí con una bacanal discotequera. El año pasado las brigadas de limpieza del Angliru se hacían cruces ante la cantidad de basura que dejaban esos que se llaman amantes de la bicicleta y seguidores del ciclismo, los mismos que ponen la ecología como emblema de sus vidas.

Pues Flandes es lo mismo, exactamente lo mismo, un crisol de porquería que supera con creces la propia dimensión del evento y que muy poco dice del auténtico aficionado que al margen de disfrutar del evento debe tener cuidado para que el lugar quede con las ganas de volver a tenerlo el año próximo.

Endura LDB Di17
Cambrils ZC, Gran fondo
Clic para comentar

Deja un comentario

Más en Opinión ciclista

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Inicio