Las verdades absolutas de Oscar Freire

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Aparece ahí. Con el Castello Sforceco a su derecha, algo detrás. Está en el corazón de Milán. Entendemos que es la salida de la carrera que muere casi 300 kilómetros después en la Riviera Italiana, en San Remo. Oscar Freire, hasta después de retirado, sigue siendo noticia por dar con acertada pincelada en el retrato del problema que atenaza el pelotón y encoge los corredores: el dopaje.

Habla claro, sin rodeos, no merodea, ni vacila. Cuánto le echaremos de menos en este bosque de medias  declaraciones, de medidas verdades, de medias confesiones. Habla quien se sabe, hasta la fecha, nunca señalado por ninguna trama de dopaje, no turbia. Freire, un mes después de colgar la bicicleta, es un libro abierto de quien muchos deberían echar mano cuando la realidad les supere.

De su entrevista en el ABC el cántabro dispone unas piezas que queremos recoger íntegramente:

“Sin Armstrong, el ciclismo nunca sería lo que hoy es. Ha sido una decepción, no solo lo de Armstrong, sino la degradación del deporte que amo. Antes éramos héroes y hoy somos sospechosos”

“Se puede practicar el ciclismo profesional sin recurrir al dopaje, pero cada uno elige su historia”

“El problema de este deporte es que muchos no valen para ser ciclistas y es mejor que se vayan a otro sitio antes que llenarlo de suciedad”

“Yo siempre he mostrado un nivel parecido. Seré un paquete o un derroche de clase, pero siempre en el mismo plano”

“Hay muchos corredores que piensan: para trabajar en otro sitio mucho peor que éste, para ganar cuatro euros de nada, mejor me arriesgo”

“En primer lugar la culpa es del ciclista porque él decide lo que hace con su cuerpo, con su vida y con su deporte. Por supuesto siempre hay presiones”

“Que se vayan los incompetentes que hacen los controles. Si la gente se dopa y no los pillan es que no valen esos controles”

De todos estos extractos de la corta pero intensa entrevista formulada al ya excorredor por José Carlos Carabias me quedó con el que ciñe la culpa de todos los males del ciclismo en el ciclista. Aún me pellizco cuando leía a Jesús Manzano comentar que les daban productos vacunos, o algo similar, y aceptaba tomarlos. Entonces entendí que ni médicos sin escrúpulos, no directores bañados en irrealidad, ni patrocinadores exigentes. La culpa de todo reside en el vértice, en la piedra angular: en el ciclista.

Oscar, nunca pude estar más de acuerdo contigo.

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