Las victorias paralelas de Contador y Froome

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No es nuestra intención extendernos en más consideraciones analizando las mil vicisitudes vividas en el recién concluido Tour de Francia, que acaba de cumplir su 102ª edición, una prueba con una extensa y densa historia, salpicada con los más variados acontecimientos.

Un pronóstico a los cuatro vientos: Froome

Antes de que finalizara el Tour y antes de afrontar las consabidas etapas alpinas, que siempre han tenido un protagonismo especial que se traduce en el resultado final de la prueba, la mayoría de nosotros, los que nos dedicamos a escribir acerca de las incidencias diarias que se producen, etapa tras etapa, estábamos en el casi total convencimiento de que el británico Christopher Froome iba a conquistar de todas a todas el triunfo absoluto. Era un pronóstico lógico y cantado a los cuatro vientos como consecuencia de lo que se iba vislumbrando por parte de los ciclistas en las carreteras de nuestro vecino país. Casi no había vuelta de hoja, diríamos en un sentido amplio de la palabra.

Sin embargo, las circunstancias cambiaron de tono como de la noche a la mañana, todo a raíz de los ataques certeros llevados a cabo por el colombiano Nairo Quintana, el escarabajo de oro, en una hora algo tardía, según han afirmado los expertos en materia ciclista. El cambio de decorado se produjo en el transcurso de la 19ª etapa y la siguiente, que concluían, respectivamente, en La Toussuire (1.705 mts.) y en Alpe d´Huez (1.860 mts.). Lo más importante fue que Chris Froome pudo salvar su liderato bajo la eficaz ayuda prestada por obra de Richie Porte, Wouter Poel, Nicolas Roche y el mismo Geraint Thomas, sus fieles escuderos en las horas altas y bajas que tuvo el británico, originario de Nairobi, en los suelos de Kenya.

Al iniciar las etapas alpinas poseía en la clasificación general un saldo a su favor de tres minutos 10 segundos sobre Quintana. Una vez concluido el Tour, el botín recogido en su haber quedó en un minuto 12 segundos, una cifra mínima y más al tomar en consideración que la ronda gala constaba de un total de 3.360 kilómetros, dándole a los pedales, que no fue poco.

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Contador, las cartas a su favor en el Giro

Tras el cacareado Tour, nos ha venido a la mente lo que aconteció meses antes, en el mes de mayo, en el Giro de Italia, en donde concurría como favorito, el español Alberto Contador, nuestro máximo exponente, que afortunadamente tuvo la oportunidad de adjudicarse por escaso margen el Giro ante el corredor italiano Fabio Aru, que fue su adversario más directo. Antes de acometer con decisión la ascensión al Colle di Finestre (2.178 mts.), con un trazado incluso sin asfaltar, penúltima etapa en homenaje a Fausto Coppi, el campeón de otros tiempos, la ventaja del líder, léase Contador, era de cuatro minutos y medio sobre Aru, lo cual representaba una diferencia suficiente para defender su puesto sin temores.

En ese día de particular dureza, el ciclista transalpino recuperó con empuje decidido nada menos que dos minutos 37 segundos con respecto al corredor de Pinto, que pudo todavía anteponerse bajo un posicionamiento que se tradujo en un minuto 53 segundos. Por suerte, Contador pudo conservar su elástica rosa bajo mínimos hasta su llegada a Milán, la capital lombarda.

Dos realidades en paralelo

Así se escribe esta historia coincidente entre el español Contador y el británico Froome. El primero, en la aventura del Giro, y el segundo, ahora, en el Tour. La conclusión es que los dos vencedores conservaron por los pelos ¡valga la palabra! sus cotizados lideratos, bien trabajados y a la vez bien sufridos, etapa tras etapa. Son dos acontecimientos hermanados que absorben casi una misma similitud o identidad, y en el mismo año. No hay duda que hemos vivido un evidente paralelismo en torno a los que tuvieron la dicha de ganar en contraposición con los que perdieron la partida por un grado notablemente exiguo, que no han sido otros que los segundos clasificados, Fabio Aru y Nairo Quintana, en Italia y en Francia, respectivamente. Son dos acontecimientos éstos para recordar a modo de anécdota y coincidencia.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Tour de Francia

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