Las virtudes del ciclismo hablando en inglés

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La raíz latina del ciclismo es de factura y origen innegables, al menos en lo que hace referencia al último periodo. Luego está que nos vayamos más allá del siglo XX y veamos la intensidad competitiva que movió grandes países anglosajones y la efervescencia fabril de bicicleta que invadió Inglaterra hace sesenta años. Entonces la mayoria de equipos tenían una factoría de bicicletas como mecenas. Sin embargo de lo que no cabe duda es de la hegemonía que el ciclismo anglosajón quiere implantar en este circo desde hace unos años. Eso sí que es relativamente nuevo y levanta susceptibilidades.

Winston Churchill fue un estadista británico que creció de las miserias de la Segunda Guerra Mundial para alcanzar el tamaño de leyenda. Churchill era firme defensor de la hegemonía de lo anglosajón en el mundo resultante de aquel conflicto. Como el mandamás de entonces, hoy muchos suscriben esos argumentos para la parodia ciclista. El ciclismo hablado en inglés tiene en mando, las naciones latinas languidecen con la honrosa excepción de Francia, que mantiene el pulso porque alberga el acontecimiento por antonomasia: el Tour.

Pero el concepto de ciclismo sumado al elemento de la bicicleta en el entorno angloparlante es un hecho transversal. La presencia de la bicicleta en estos lugares habla de una cultura muy arraigada, inimaginable en España, por mucho que haya personas que trabajan en empapar lo español de tales ideas. La bicicleta en Inglaterra, Australia y Estados Unidos es un sector en una progresión imparable, instalada además como centro de una industria que funciona, y muy bien.

Con la bicicleta crece un sector textil, con éste una moda, con ésta una industria editorial y con ésta un concepto redondo que confiere a la bicicleta un sentido icónico que se refuerza con los éxitos deportivos de sus referentes, obviamente todos angloparlantes. Me lo decía un editor hace poco: “En Australia una revista de ciclismo es casi un bien de lujo, se trata y se lee como algo que sienta doga. Es envidiable”. ¿Pasa esto aquí?

Luego están los eventos que crecen a caballo entre su innegable tradición pistard y la carretera. Eventos como el Red Hook Crit que en Barcelona congregó un buen número de aficionados que pareció importado en el tiempo y lugar desde el mismísimo Liverpool. Y a todo ello cabe añadirle el acceso a la presidencia de Brian Cookson en la UCI para afirmar que sí, estamos ante el imperio, el británico y más nos vale acostumbrarnos, a sus lecciones, a sus dogmas y también a su doble moral.

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