#LaVuelta 10: Nairo otra vez de rojo

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Viendo de antemano el perfil de la etapa que llevó a la caravana multicolor de ciclistas a las cumbres de los Lagos de Covadonga, tuvimos el presentimiento de que iban a acontecer hechos de alguna importancia que podrían afectar a la tabla de la clasificación general, cumpliéndose este cometido a raíz de la dureza que afloró en las postrimerías de la que hizo gala la décima etapa de la Vuelta.

El corredor colombiano Nairo Quintana sacó partido oportunamente cuesta arriba ante un ataque que protagonizó debidamente estudiado y calibrado en el trazado más peliagudo de la ascensión a los majestuosos Lagos, concretamente cuando la meta estaba situada a apenas tres kilómetros.

Quintana se desembarazó de la compañía momentánea servida por nuestros representantes Fraile y Contador, imponiendo un ritmo progresivo y electrizante que le convirtió en un corredor a todas luces inalcanzable por parte de sus más directos adversarios en aquellos momentos, que se ahogaron por los esfuerzos dilapidados.

El holandés Robert Gesink, que se destacó en esta ascensión escapándose con anterioridad, conquistó el segundo de etapa, cediendo 24 segundos. A continuación se distinguieron en la línea de llegada el británico Froome, autor de una desenvuelta recuperación, los españoles Fraile y Valverde, el italiano Scarponi y el otro colombiano persistente, Chaves. Contador perdió fuelle en las últimas revueltas, con un lastre significativo de alrededor del minuto de tiempo, pasando a ocupar el quinto en la tabla de la clasificación general.

El acontecimiento de la jornada ha sido el de que Quintana (1º) haya recuperado el ansiado liderato en detrimento del catalán David De la Cruz, héroe admirado y cotizado por un día. La conclusión que entresacamos es que tanto Valverde (2º) como Froome (3º), se mantienen cercanos al líder ante los encuentros que se avecinan en el curso de las próximas etapas. El juego, pues, léase los favoritos, está entre los tres citados. No hay vuelta de hoja, según nuestra particular opinión de ver las cosas.

Concretando muy por encima lo que fue la etapa cabe indicar que el principal escenario fue la subida a los Lagos de Covadonga, dejando aparte la actuación secundaria llevada a cabo por otros varios corredores que se aventuraron a ir solos en vanguardia a partir del kilómetro 70 de la etapa. Se contabilizaron dieciséis unidades en su conjunto que sostuvieron una escapada en perfecta colaboración mutua, que les dio pronto una ventaja oscilante alrededor de los cinco minutos sobre el gran pelotón, que sólo tenía en sus pensamientos el mostrarse de manera efectiva en los lances de los Lagos de Covadonga, un hecho que cumplieron. De ahí que al final de la etapa se produjo una mezcla disgregada entre los integrantes de la fuga matutina y los ciclistas más ilustres del gran grupo que reaccionaron con intención de ocupar también los primeros puestos en la etapa.

Digamos que los integrantes de la escaramuza matinal eran figuras catalogadas de segundo plano que no iban en plan de distorsionar la clasificación general. En su haber llevaban perdidos muchos minutos y por tanto no constituían un peligro frente a los considerados favoritos, que son dueños de los movimientos que se producen en la carretera. Eso sí en el seno del pelotón, la cantinela de siempre, se registraron varias caídas, destacando la del australiano Clarke, que precisamente se ha mostrado con el corazón inquieto en varias ocasiones en esta Vuelta.

Hubo un momento, subiendo el puerto de 1ª categoría denominado el Mirador del Fito, punto antecesor de los Lagos, colindante a Cangas de Onís, en donde se lucieron dos españoles: Omar Fraile, que iba en pos de conseguir puntos para el Premio de la Montaña, y Luis Ángel Maté, absorbidos más adelante sin consecuencias. Es en la vasta zona de la región de Covadonga, en las estribaciones de los Picos de Europa, en donde la carrera se desdobló con éxito bajo un paisaje realmente envolvente, rutilante y atractivo. La subida en cuestión constaba de una docena de kilómetros, con un porcentaje medio de pendiente del 7,2% y con trazos de pendiente que llegaban al máximo del 17,5%.

Si sigue la tónica empleada por Nairo Quintana, con sus sacudidas como escalador nato y su defensa férrea a su puesto de líder, tiene muchas probabilidades para adjudicarse la Vuelta, aún sabiendo que le quedan todavía once etapas por delante para concluir esta Vuelta a España, en apoteosis en la capital de Madrid. La Vuelta, así de simple, ha acaparado la atención de miles y miles de aficionados, y de incluso de los que no lo son.

Los tres primeros puestos de honor, repetimos, corresponden al mismo Quintana, acompañado por Valverde y Froome, que no se rinde ni se desvanece su estrella como muchos creían. Son los hombres del pedal básicos que están dando espectacularidad a la ronda española. Estos tres paladines que escogemos, así de bote pronto, quedan enclaustrados, por ahora, en una franja de apenas un minuto de tiempo, que por hoy no es nada.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB del Movistar

  • Gerard

    En efecto, parece que Nairo ha dado un paso gigantesco para adjudicarse esta Vuelta. Los Lagos de Covadonga, que tuve la oportunidad de ascender hace unos diez años, otorgan la posibilidad de establecer diferencias significativas entre los rivales: su media del 7% lo dice todo.