#LaVuelta 15: El gran vuelco

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La decimoquinta etapa fue más que una simple novedad. El tener que afrontar en la parte final el puerto de la Estación de esquí de Aramón Formigal, con sus 1.790 metros de altitud, calificado de 1ª categoría, situada en el municipio de Sallent de Gállego, provincia de Huesca, suponía a las claras un esfuerzo nada fácil para los ciclistas, que en su mayoría están ya pagando el peso de la prueba, especialmente por la cantidad de montañas que día tras otro se han ido cruzando.

La etapa se inició inopinadamente ante una fuga de un grupo integrado por catorce unidades bien compenetradas, entre cuyos componentes se encontraban Contador y Quintana, belicosos en grado sumo en una acción matutina que ha sorprendido a todos, comenzando por el británico Froome, sumergido en día gris y sin contar con la ayuda de los componentes del Team Sky, una fortaleza que se ha derrumbado así de repente en una comprometida situación.

La escapada ha contado siempre con una ventaja que osciló alrededor de los tres minutos sobre los hombres más representativos que se quedaron atrás sin templar las armas. La última decena de kilómetros fueron emocionantes en grado sumo, haciéndonos olvidar la monotonía, aunque vivaz, entre unos y otros en su primera parte. El ataque más convincente corrió a cargo de ocho corredores que quedaron en vanguardia, resistiendo los embates a lo largo de un centenar de kilómetros. Nairo Quintana, el líder majestuoso, se sintió con alas para rematar su faena, alejándose con éxito de la vera peligrosa del británico Froome, que atravesaba un mal momento. El bravo italiano Brambilla no cesó en su empeño de ganar la etapa, llegando paulatinamente desperdigados el resto de ciclistas, apuntillados por el esfuerzo realizado.

Todos sabemos que Quintana ha sido el gran beneficiado en este lucido día que va a tener una alta repercusión ante las etapas que se avecinan. Estamos convencidos, sin embargo, que Quintana a estas horas tiene las cartas a su favor en detrimento de Froome, que le quedan por delante todavía algunas etapas de cierta dificultad. La ventaja, la casi única, con que cuenta este corredor nacido en la capital de Nairobi (República de Kenya) es la oportunidad de brillar en la carrera cronometrada individual de a celebrar entre Xàbia y Calpe sobre una distancia de 39 kilómetros, y, además, con alguna dificultad montañosa a subir. Ahí se pueden ventilar las cosas, pero no dudamos que es una papeleta más que difícil a resolver por parte de Froome, este corredor que le suele llamar “el incombustible”, muy apropiado ante la responsabilidad que el toca.

Poniéndonos a la altura de la etapa, hemos de convenir que la estocada que tuvo lugar en sus comienzos bajo la iniciativa de Alberto Contador y su escuadra, aunque parecía una algarada suave se convirtió en la pesadilla incómoda para la mayoría de los concurrentes. En este pequeño conjunto no solamente daban fulgor Nairo Quintana, sino también el de que figuraban en esa aventura cinco españoles. Aparte de Contador, contabilizamos a Castroviejo, De la Cruz, Fraile y Fernández. El signo no nos pintaba mal, era el vuelo de una esperanza que bien deseábamos.

Lo importante vino en las postrimerías con la montaña del Formigal, un factor selectivo y decisivo, que acabó de poner las cosas en su sitio. Fueron 14 kilómetros de ascensión, con una pendiente media del orden del 4,6% y rampas que imponían hasta el 10%. Allí en esa subida no se regalaba nada. En los últimos lances surgió y venció el corredor transalpino Gianluca Brambilla (29 años), profesional desde el año 2010, nacido en la localidad de Bellano, emplazada en la región de Lombardía, lindante con la nación helvética. Es un buen escalador y tiene un historial más bien discreto.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de FB de Movistar Team

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1 COMENTARIO

  1. Tuve la fortuna de seguir el desenlace de la etapa ayer en dos ocasiones: una en directo y otra en diferido en tdp por la noche. Nos recordaba a esas etapas del ciclismo más clásico, más heroico si se puede decir, en que los corredores deciden jugárselo todo a una sola carta. Destacar la creatividad de Contador, bien hábil en las estrategias, aunque su forma física no está en sus mejores momentos.

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