#LaVuelta 16: El momento del respiro

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La decimosexta etapa de ayer, con final en la población histórica de Peñíscola, constituyó un acontecimiento deportivo para los miles y miles de aficionados que se congregaron al borde la ruta. Pero aún así nadie nos negará que fuera una jornada de puro trámite, reservada a los especialistas de la velocidad. Casi dada la salida, cosa muy formal en las etapas de la Vuelta, cuando restaban por delante 150 kilómetros, se formó en cabeza un grupo integrado por seis unidades.

Alguien pensó que este intento, o bien sería anulado con prontitud o al contrario neutralizado a poco de la cinta de llegada, tal como así aconteció. Integraban la fuga el suizo Dillier, el noruego Bystrom, el italiano Villella, el portugués Costa, el francés Morice y el español Luis Ángel Maté, un ciclista que suena con cierta frecuencia en esa clase de escapadas de tanteo. Efectivamente, este aludido conglomerado internacional y un tanto madrugador, fue contrarrestado a una docena de kilómetros de la meta. Muchos kilómetros en brecha y sin los frutos deseados para esos animosos componentes que no representaban un serio peligro ni mucho menos en la clasificación general. Hubo colorido de camisetas eso sí y nada más.

Los llamados velocistas, ausentes de las primeras posiciones en la mayoría de etapas de carácter montañoso recién celebradas, esta vez al fin se salieron con la suya y el pronóstico se decantó a su favor cumpliéndose tal como estaba reglado. A continuación, los ciclistas en paralelo junto al mar, muy cercanos de abordar el célebre Castillo del Papa Luna, que preside aquella zona, empezaron a revolver al gran pelotón de arriba abajo creando un clima de incertidumbre. Parecía que no se aclaraban unos y otros, los que tenían más ganas de vencer. Hubo un intento individual y desesperado del veterano corredor italiano Daniele Bennati, que quiso lucir sus dones de hombre rápido.

Sin embargo, fue desbordado en las últimas pedaleadas por el luxemburgués Jean-Pierre Drucker (30 años), que venció de una manera fácil frente a sus adversarios de turno más bien desconocidos también en los ámbitos de la bicicleta. Drucker no tiene precisamente un historial muy brillante. Sí ha acostumbrado a destacar con preponderancia, todo un contraste, en la especialidad de ciclo-cross. Pertenece a la categoría profesional desde el año 2005. Actualmente milita en las filas del equipo BMC Racing Team, con sede en la ciudad californiana de Santa Rosa, en Estados Unidos.

La clasificación general en ese día no sufrió apenas alteraciones, lo cual no nos extraña lo más mínimo. En el kilómetro 70 de la etapa de referencia se subía al Alto del Castillo de Morella (950 metros de altitud), un puerto de 3ª categoría, que poseía una escalada de 3,4 kilómetros, con un porcentaje medio de pendiente del 5,2%. No fue una montaña decisoria al estar tan alejada de la meta. Allí lució sus facultades el ciclista malagueño, originario de Marbella, Luis Ángel Maté, un casi veterano de 32 años, muy batallador en el campo del ciclismo y que pasó primero bajo la pancarta.

Ni que decir tiene que los tiempos de los diez primeros de la general se mantienen de la misma manera, es decir, lo mismo que ayer, con el colombiano Nairo Alexander Quintana, líder con méritos sobrados, que cada día conquista un eslabón positivo cara al final de la Vuelta, una Vuelta a España que todavía nos ha de deparar algunos movimientos, creemos, de cierta trascendencia.

Por Gerardo Fuster

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