#LaVuelta 7: La calma antes de la tempestad

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La séptima etapa de la Vuelta, con final en la población zamorana de Puebla de Sanabria, constituyó un acontecimiento deportivo para los miles de aficionados que se congregaron al borde la ruta. Pero aún así nadie nos negará que fue una jornada de más bien trámite, reservada a los especialistas de la velocidad o a las figuras consideradas de segundo plano como así sucedió. La etapa en sí tenía una configuración bastante veleidosa con tres puertos de 3ª categoría insertados a lo largo de su itinerario. Y aún así y con esta circunstancia no nos desveló solemnes alternativas.

Se confirmaba que los atletas del pedal de alto copete entraron en reserva cara a las cuatro jornadas que se avecinan con sendas llegadas de etapa en las cimas de los altos que a continuación delatamos: La Camperona (8ª etapa), Subida al Naranco (9ª), Lagos de Covadonga (10ª) y finalmente Peña Cabarga (11ª), puertos todos ellos de evidente envergadura que los corredores deberán asumir quieran o no quieran.

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Como movimientos más substanciales hemos de indicar la escaramuza comandada por el italiano Darío Cataldo al que se unieron los españoles Luis Ángel Maté y Luis León Sánchez, el australiano Simon Clarke y el transalpino Gianluca Brambilla. Los que más se resistieron a verse vencidos fueron tanto Sánchez como Clarke, que todavía acariciaban el triunfo a nada menos cien metros de la meta, un golpe inaudito en los anales del ciclismo.

El beneficiado del día fue sin lugar a dudas el belga Jonas Van Genechten (29 años), un corredor discreto ya entrado en años y que no es dueño de un historial más bien llamativo. A continuación se clasificaron el italiano Daniele Bennati, el español Alejandro Valverde, que obtuvo una pequeña bonificación, y el belga Philippe Gilbert, que de tiempo lo viene intentando sin acabar de redondear la fiesta.

Es de concretar también la caída que afectó, una vez más, a nuestro representante madrileño Alberto Contador, que no se escapa de este martirio que tanto le viene asediando de un tiempo a esta parte. Este accidente tuvo lugar a cuatrocientos metros de la línea de meta. Se repite la cantinela de siempre: “Las caídas siempre imprevistas de los ciclistas son, por desgracia, el banco de prueba y de fondo de esta Vuelta”. También el asturiano Samuel Sánchez se fue por los suelos al igual que Contador.

No podemos inhibirnos a lo que sucede en la ronda española que sufre a diario esa clase de funestas y amargas contrariedades. En verdad los organizadores deberían a toda costa el tratar de celebrar las llegadas de etapa de esta índole en lugares más despejados y con una carretera ancha y más directa, sobre todo en este género de etapas en que los verdaderos protagonistas de la contienda son los que llamamos velocistas o hombres rápidos. No es lo mismo en una etapa con tenga dificultades más serias, las que ofrece la alta montaña, en donde el terreno es más selectivo. Todos sabemos en donde los velocistas quieren imponer su ley, apurando al máximo y más si es una jornada de esas que se suelen llamar de transición.

Antes de finalizar nuestro comentario habitual en torno a la Vuelta a España, es nuestro deseo el revisar tal como queda a estas alturas la clasificación general de la prueba. Efectivamente, el colombiano Darwin Atapuma, sigue aferrado en su puesto como líder. Acto seguido se erige el español Alejandro Valverde, que posee un desventaja mínima de 24 segundos; siguiéndoles en este orden el británico Chis Froome, inamovible hasta ahora, a 32 segundos; los colombianos Nairo Alexander Quintana y Johan Esteban Chaves, empatados los dos a 38 segundos, y el asturiano Samuel Sánchez, a un minuto con 7 segundos.

Nunca está de más el apuntar y adicionar a la relación a tres españoles que no quedan muy alejados de los primeros lugares de la tabla. Se trata de Daniel Moreno (11º), Alberto Contador (12º) y David De La Cruz (13º). De todas maneras ello nos indica en esta lista que nuestros corredores no están en tan mala posición, sino todo lo contrario; y más sabiendo lo que nos falta por delante. Quedan por cubrir catorce etapas, catorce ni más ni menos. La mayoría son de extrema dureza. Ya verán los lectores que nos leen que lo que decimos no se escapara de la realidad. No hay fantasía en este condicionamiento o aserto.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de La Vuelta

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