#LaVuelta 8: El día que Nairo estaba esperando

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Ante un público numerosísimo apostado al borde de la carretera, tuvo lugar el final de la octava etapa de esta edición de la Vuelta a España, que ha acaparado una especial atención en virtud de la emotividad vivida en este día en torno a los aspirantes con opciones para conquistar el triunfo absoluto, que es lo que a fin de cuentas verdaderamente interesa a las gentes.

Confraternizamos el espectáculo que nos deparó por su dureza la cima del Alto de La Camperona, que finalizó en la cota de 1.595 metros, con un porcentaje medio de pendiente del 7,5% y con rampas que oscilaban incluso alrededor del 21%, un colofón agotador de sufrimiento para los ciclistas participantes, que no pararon de martirizar en continua danza a sus endebles y sugestivas bicicletas. Siempre cuesta arriba y sin asomo con pausas de descanso.

Pudimos disfrutar del escenario dantesco por el cual pedalearon los animosos corredores a través de una tortuosa y estrecha carretera, que curva tras curva fue ascendiendo hasta culminar en la ansiada línea de llegada emplazada en la cima de referencia. Culminó la etapa, repetimos, en la cumbre del Alto de La Camperona, que se encuentra remontando el valle que acompaña a la localidad de Sabero, situado en el corazón de la provincia de León, punto de cita de la etapa en litigio.

Hubo una escapada matinal compuesta por once unidades, que, paulatinamente, con el peso y paso de los kilómetros y con la distancia, fue reduciéndose de manera un tanto sensible. En los últimos compases, al pie del Puerto de La Camperona, que debía decidir muchas incógnitas, quedó en vanguardia con la consiguiente reducción de este grupo de audaces el colombiano Jonatham Restrepo, que individualmente trató de forjar un valioso triunfo a raíz de haber supervivido a las acechanzas que tuvo la etapa, especialmente en la parte postrera.

Lo cierto fue que fue alcanzado sin remisión a un kilómetro y medio de la llegada, agotado por el enorme esfuerzo realizado, en la ascensión de La Camperona, una ascensión que iba de menos a más y que se les atragantó a la mayoría de los concurrentes. Sólo valía la estampa que ofrecían los esforzados de la bicicleta, viéndoles soportar tantas ingratitudes sobre las dos ruedas en esa fase tan exigente.

El interés de todos, los que estaban presentes viendo el escenario y sus actores, se centraba más bien en saber qué iba a suceder atrás entre los favoritos ante el asalto postrero del que venimos exponiendo. Hubo una escapada matinal compuesta por once unidades que, paulatinamente, con el peso de los kilómetros, fue reduciéndose hasta el pie de este señalado puerto de montaña de 1ª categoría. En los primeros puestos de la etapa se clasificaron debidamente desperdigados los más beneficiados de la aludida escapada matinal, gracias a la renta de minutos que llegaron a acumular y que les sirvió de comodín o apoyo. Sea loada la victoria del veterano ruso Sergey Lagutin, el inesperado vencedor, espoleado muy de cerca por los franceses Domont y Quéméneur, el italiano Cattaneo y otros ciclistas que protagonizaron la escaramuza de la jornada. Fueron los once escapados de la mañana, pues, los que coparon los once primeros puestos de la etapa.

Pero el interés de la jornada se centró en exclusiva en saber que iba a suceder entre los favoritos en ciernes ante el asalto agresivo al Puerto de La Camperona. Allí, en plena y empinada pendiente, se pudo contemplar el ataque certero y fulminante llevado a cabo por el colombiano Nairo Alexandre Quintana, el resurgido y líder actual de la Vuelta, en una jornada apoteósica de esas de las que no se olvidan. Tomó una ligera ventaja sobre sus adversarios más directos, tal como Alberto Contador, que también dio una campanada, junto con su compatriota Sergio Pardilla, una revelación momentánea, que llegó acompañado por el británico Froome y el español Alejandro Valverde.

Antes de finalizar el comentario en referencia a la Vuelta a España, es nuestro deseo el revisar tal como ha quedado a estas alturas la clasificación general de la ronda española que parece que ha cambiado de signo o de fisonomía en esta octava jornada. Efectivamente, el colombiano Darwin Atapuma acaba de perder el privilegio de ser líder, cuyo relevo pasa automáticamente a su compatriota Nairo Quintana, que nos da la sensación o certeza de que acaba de recuperar la flema de sus tiempos gloriosos. La actuación que tuvo en el pasado Tour de Francia, por ejemplo, alcanzando un tercer lugar un poco por los pelos, fue para los aficionados una decepción teniendo en cuenta sus cualidades físicas innatas y su buen historial.

A continuación en la tabla, se encuentra el tenaz español Alejandro Valverde (2º), que posee un desventaja mínima de 19 segundos; siguiéndoles en este orden el británico Chis Froome (3º), inamovible hasta ahora, a 27 segundos, en una etapa en la cual a poco de la cumbre final perdió su denodada capacidad de neutralización a la cual nos tenía acostumbrados. Le pisa los talones Johan Esteban Chaves (4º), otro colombiano, que se sitúa a 57 segundos. Destacada la buena posición alcanzada por el checo Leopold König (5º), que queda a un minuto con 16 segundos, en tanto que nuestro máximo representante Alberto Contador, malparado por caída en la etapa anterior, que finalizó en Puebla de Sanabria, recuperó los galones de sorpresa al colocarse en sexta posición, a un minuto con 39 segundos; mientras que Daniel Moreno, nuestro otro ciclista, ocupa el séptimo lugar, a un minuto con 44 segundos. Los puestos siguientes son a cargo del italiano Gianluca Brambilla (8º), el español Samuel Sánchez (9º), que no tuvo su día al perder tres posiciones, y el británico Simon Yates (10º).

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada del FB de Movistar

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