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#LeCahier Cada día es fiesta en casa de Froome

Froome en amarillo en Le Luy

Chris Froome

#LeCahier Cada día es fiesta en casa de Froome

Tiempo de lectura:2 Minutos

Sin tregua: si a Froome le gusta la tranquilidad, este Tour les está dando dosis de fiesta casi a diario. la jornada del Macizo Central fue definida por “le régional”, Romain Bardet, como una especie de Lieja. Quizá embebido por el lugar, tan cercano, tan familiar, quizá llevado por un estado de forma excepcional, acompañado por el mejor equipo de la carrera, excepción hecha del Team Sky, quizá empujado por la necesidad de arañar segundos que le pongan a seguro antes de la crono de Marsella, el mismo Bardet volvió a ser el “precipitador” de las cosas, en el momento que tenían que “precipitarse”.

Fue a cuarenta kilómetros de meta cuando los blanquiazules sacaron la artillería y pusieron, como en el Jura, en un brete al Sky. Hablamos del Jura, también del Macizo Central, podríamos decir que son las cordilleras menores, ni Alpes ni Pirineos, pero en este Tour están dando el brillo, que los grandes clásicos no conseguían regalar.

Tras varios años de un pelotón escupiendo sobre la grandeza del Col du Tourmalet, Galibier y Croix de Fer, entre otros, llega un primera duro, estrecho, arraigado y humanizado en las cuentas, como el Peyra Taillade, y desgaja el pelotón como quien estruja una mandarina. Un puerto empinado, corto en medio de una trampa de etapa, que resultó casi mortal para el líder cuando la mecánica como en Mont du Chat, como en la salida de curva de Peyresourde, le volvió a jugar una mala pasada.

La gestión del Team Sky: tenía interés en saber cómo iba a resolver las diferentes crisis que en este Tour se le suceden al Team Sky y no podemos menos que elogiar cómo lo están haciendo los ingleses. Si camino de Foix creo que hicieron un buen negocio con Landa delante y Froome en el top, esta vez la escalera hacia el grupo bueno del líder fue efectiva. Resolver, hay que resolver, pero si se hace sin estridencias mejor, incluso mejor para el portador del amarillo, Froome, que cuando algo se tuerce se afecta en exceso.

Kwiatko le cambió la rueda, Mikel Nieve lo arrastró hacia delante y Mikel Landa lo metió y acompañó en el grupo de los grandes. Gestión muy buena de los ingleses, que demuestra que no sólo saben ganar con la corriente a favor, también en momentos adversos.

Público impertinente: hemos leído en varias crónicas que el pasillo humano que guió a la caravana del Tour estuvo perfumado de mucha pasión pero también poblado de algún gilipollas que se despachó con Froome, un corredor que está teniendo que soportar tanto frustrado en las cunetas, que su estoicismo es admirable.

Mollema, sin el puestómetro: el holandés ya despachó su puestecito en el Giro llegando al Tour con la cuota cubierta. Sin Contador en la pomada –nos quedará saber si el neerlandés habría trabajado al 110% para él de requerirlo- Mollema era un outsider a cualquier etapa que exigiera un mínimo de calidad. Su triunfo en Le Puy ha sido el sueño cumplido a una carrera llena de buenos resultados pero sin la guinda, un sueño que además culminó en una fuga de un nivel y exigencia importantes.

#LaProchaine La carrera se toma el segundo día de descanso y saldrá mañana desde Le Puy a Romans-sur-Isère, unos 165 kilómetros que no se esperan muy duros más allá de que es la tercera semana y pondrá el Tour en la puerta de los Alpes.

Imagen tomada del FB del Team Sky

INFO

Hasta el próximo 24 de septiembre, los Bkoolers podréis disfrutar de una Gran Vuelta

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