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El libro que recoge lo que Miguel Indurain sembró en nuestro corazón

ciclista español Miguel Indurain JoanSeguidor

Opinión ciclista

El libro que recoge lo que Miguel Indurain sembró en nuestro corazón

El libro que recoge lo que Miguel Indurain sembró en nuestro corazón

Tiempo de lectura:1 Minuto

Las tardes de agosto pueden ser más llevaderas con un paseo por los buenos tiempos de Miguel Indurain

 

Dice Carlos Tiguero en su obra “La estela de Miguel” que Miguel Indurain proviene de familia agrícola.

Que desde bien pequeño supo muy bien eso tan tamido de que para “recoger hay que sembrar”.

El libro que nuestros amigos de Cultura Ciclista sacó sobre Miguel Indurain, los días previos a este Tour, es eso.

 

El recorrido de un autor, Carlos, por la vida de un ciclista que sembró tanto y bien que hoy sigue perenne en el recuerdo.

Miguel Indurain, por encima de todo

La obra de Cultura Ciclista es también sembrar para recoger.

Así nos consta la intrahistoria del libro y así lo vemos repasando las 101 imágenes que Carlos Tigero seleccionó para contar la historia de Miguel Indurain.

Un cosecha buena de imágenes, de recuerdos, pero también de historias que descubren que ese talento fue como esas vendimias que se hacen racimo a racimo, a mano, con cariño y buena letra.

  

Y así nos pasamos embelesados, recordando un tiempo que es pasado, pero que está muy presente.

Porque Miguel Indurain sembró en nosotros que para ser un campeón no hace falta ser un rodillo con quienes te rodean.

Que el talento está ahí, y que la clave es que alguien sepa reconocerlo, darle cariño y hacerlo crecer.

Las 101 imágenes de Miguel Indurain

La selección es estrictamente deportiva y se nutre de todo tipo de imágenes.

Algunas icónicas de aquella tarde en Val Louron, de la estampa incorruptible, inasequible al paso del tiempo de Luxemburgo, la noche de Duitama, el oro olímpico en Atlanta…

Una historia trenzada de letras y rúbricas que son lo más cercano que alguien ha estado nunca de saber la verdad más verdadera sobre Miguel Indurain.

Porque el navarro sigue ajeno a las miles de peticiones para contar su vida, pero no así su círculo más próximo y rivales.

De esta guisa sabemos que Carlos cogió aviones a Italia y Suiza y se sentó a Tony Rominger, con Claudio Chiapucci y con Gianni Bugno para tener de primera mano lo que los rivales veían en Miguel.

Pero no sólo eso, la plana mayor, desde Echávarri a Unzúe, del Reynolds primero, Banesto después, deja su poso en el libro definitivo de Miguel Indurain en castellano.

Una obra de esas que hace justifica, más de veinte años después, con el corredor que nos dejó un paso de la infancia a la adolescencia preñada de imágenes, recuerdos y sentimientos que forman parte íntima de lo que somos hoy.

Gracias Miguel Indurain por sembrar.

Gracias Bernat y Carlos por recoger.

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