Lieja es la capital mundial del ciclismo

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La Tour de France vuelve a salir de Lieja y lo hace como si fuera desde casa. La capital de la Bélgica francófona ya ha sido sede del Tour varias veces, aquella de Miguel Indurain en 1995 junto al ausente Johan Bruyneel fue quizá la que más nos impactó, pero la historia es más amplia y por eso queremos recuperar este artículo que publicamos en el Meta 2 Mil hace unos años.

Lieja, capital mundial del ciclismo
Valonia fue, lo vimos no hace mucho, cuna de corredores como Frank Vandenbroucke, Pino Cerami, Claude Criquielion y en tiempos presentes de Philipe Gilbert. Su escarpada geografía encierra leyendas ciclistas de más de un siglo. Una región cuya capital, Lieja, es ahora mismo la única ciudad que ha acogido las tres grandes vueltas, amén de otras grandes citas. Una privilegiada urbe en la cuenca industrial del río Mosa de poco más de 200.00 habitantes con un legado histórico notable, aunque lejos de la publicidad de sus homónimas flamencas, Gante y Brujas, principalmente.
Lieja es punto de salida y culmen de la clásica más vieja de cuantas son etiquetadas como monumentos, la Lieja- Bastogne- Lieja, con una antigüedad que en breve se situará en los 120 años. Con cinco triunfos Eddy Merckx es su principal corredor por delante de Moreno Argentin. En 1930 la ciudad acogió la cuarta edición de los Campeonatos del Mundo inscribiendo el nombre de Alfredo Binda por segunda vez en el palmarés de una cita donde figura entre los mejores de siempre.
Sin embargo fue el primero de septiembre último, en una lluviosa tarde, cuando  Lieja pasaba a la historia del ciclismo por ser la primera urbe que ha visto el paso de las tres grandes vueltas. Un antecedente que curiosamente se consolidó en un país, Bélgica, que no es anfitrión de  ninguna de las mentadas pruebas. Aquella fue una jornada que a pesar de ser la quinta en la relación de etapas, marcó la suerte de muchos corredores cuando a la salida de una rotonda se produjo una de las caídas más multitudinarias que hemos visto. Fue entre los diques de Timmermans y el de Banning donde medio pelotón besó el viscoso asfalto de una tarde, aún veraniega, que bien parecía otoñal. Del corte que se produjo quedaron seis corredores por delante. Dada la situación de los equipos con velocistas se produjo paridad tres Quick Step contra otros tantos Columbia. Weylandt, Velo y Tosatto versus Greipel, Grabsch y Sieberg. Al final el fornido Greipel se hizo con el triunfo, el primero de los seis que firmaría.
Con el alemán de Columbia se culminaba un libro de oro que explica que en Lieja no gana cualquiera. El Tour de Francia la ha frecuentado varias veces, algo por otro lado habitual, por que las distancias físicas con el país galo son escasas, aunque menores lo son las culturales, por ser ésta la mitad francófona de Bélgica. Han sido diez las veces que la capital valona ha estado en la historia del Tour. La primera de ellas en 1948 cuando Gino Bartali, escapado, se impuso sobre el francés Robic y los belgas Schotte y Ockers con más de un minuto sobre el pelotón. El místico italiano sentenciaba, si cabe, un poco más, el que sería su segundo Tour. Dos años después Adolfo Leoni mantenía intacto el feudo transalpino en el corazón belga imponiéndose en una llegada masiva sobre Magni y Bobet.
La línea cronológica de Lieja en el Tour siguió en la década de los cincuenta. En 1953, también procedente desde Metz, Lieja recibía el Tour con el suizo Fritz Schaer en vanguardia con dos segundos sobre el luxemburgués Wagtmans y 47 antes del grupo de notables encabezado por Bartali, Koblet, Magni y Robic. El primer triunfo francés lo firmaría André Darrigade en 1956 quien llegó escapado con el propio Schaer y el británico Robinson en la que fue primera etapa de aquel año tras partiendo desde Reims. Una jornada que marcó diferencias dantescas, con el pelotón de los favoritos con cerca de siete minutos de retraso. La siguiente sería una jornada en sprint masivo. En 1965 Rik Van Looy lograba la victoria en velocidad sobre los también belgas Vandenberghe y Sels, también en una jornada inaugural que partió desde Colonia. A continuación una crono colectiva de 22 kilómetros coronaba al equipo Ford. Pasarían quince años para volver a ver el Tour por Lieja con el neerlandés Henk Lubberding llegando en solitario y un minuto treinta por medio sobre un cuarteto belga formado por Claes, Van Calster, Vandenbroucke y Schepers.
Sin embargo la más espectacular de las llegadas a Lieja se desarrolló en 1995. En un tramo final que reproducía en parte el trayecto de la clásica primaveral, Miguel Indurain saltaba del grupo de notables para devorar a los componentes de la escapada inicial, siendo Johan Bruyneel el único en poder seguirle. El belga, entonces enrolado en la ONCE, ganaba la etapa que dejaba el camino expedito al gigante villabés hacia su quinto Tour. La última vez que Lieja entró en el Tour fue cuando acogió el “Grand Départ” de 2004 mediante un prólogo que se adjudicó Fabian Cancellara, dos segundos más veloz que Armstrong y ocho por debajo de José Iván Gutiérrez. Al día siguiente se tomó camino de la otra gran ciudad valona, Charleroi.
En 2002 el Giro de Italia experimentó una salida similar a la que la Vuelta realizó en su última edición partiendo desde la holandesa ciudad de Groningen –el año próximo lo saldrá en la capital Amsterdam-. En su camino hacia Italia, la caravana rosa tomó camino del sur llegando en su tercera jornada a Ans, la pequeña localidad a las afueras de Lieja que cada año acoge el final de la Doyenne. Tras atravesar Lieja, de hecho aquí se ubicó la oficina permanente de la carrera italiana, se tomó dirección hacia Ans para acabar con victoria de Stefano Garzelli.
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

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