¿Dónde está el limite?

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Llevo mirando, desde hace un buen rato, fotos de puertos, imágenes inmortalizadas por nuestros queridos fotógrafos como Sergi, Gorka, Antxon o Pau. Espectaculares tomas de nuestras montañas, desde todos los puntos de la geografía de este nuestro sufrido país.

Además de la belleza de los paisajes, todas ellas poseen un claro dominador común: en su gran mayoría aparecemos ascendiendo duras rampas, grandes desniveles, cuestas con porcentajes para todos los gustos, pero que, normalmente, suelen rozar el límite de la razón, superando a veces esta barrera entre lo humano y lo inhumano, desatándose la locura.

Y cómo nos gustan, ¿verdad? Sobretodo los que solemos admirar muros imposibles, ni que sean los de la rampa del párking de casa.

Nos van, qué le vamos a hacer.

Todo esto viene a cuento porque me he acordado que hace unos pocos años mantuve una entretenida conversación con todo un campeón como Roberto Heras y, entre otras muchas cosas, le saqué este tema.

Os trascribo una pequeña parte de lo que hablamos aquel día y de lo que opina sobre nuestra intensa búsqueda del más difícil imposible, buscando siempre la frontera de lo irreal:

¿Entiendes que un cicloturista quiera escalar por “placer” un puerto como por ejemplo el Angliru?

¡Y tanto! Lo entiendo perfectamente, y la satisfacción de haberlo subido, es el aliciente del cicloturista, el decir voy a hacer una marcha, voy a entrenar porque voy a subir siete puertos en un día… aunque sean de este tipo, extremos, primero porque has conocido puertos diferentes, segundo porque los has escalado tú, y luego el orgullo de haberlos subido ¿no?”

A propósito, ¿eres partidario de este tipo de puertos en el ciclismo profesional?

Yo sí, soy partidario. Necesitamos que haya espectáculo, audiencia, no digo que cada día metan un Angliru, pero este puerto desde el 99, en casi 10 años, sólo se ha subido en 4 ocasiones en la Vuelta y tampoco lo ponen cada año”

“Rampas del 12, 15, 18, 20 y hasta el 23% ¿dónde está el límite, Roberto?

Pues ahí, pasando ya del 23 ó 25% en carretera ya sería rizar el rizo. Puertos así también se han encontrado en el Giro y los han subido, como Plan de Corones, buscando siempre el límite pero sin sobrepasarlo, pero creo que es bueno para el ciclismo, porque genera expectación y espectáculo y hace que ese mismo día se enganche más gente a la tele o bien yendo al mismo puerto a verlo en directo”

Y vosotros, ¿qué opináis?

Por Jordi Escrihuela 

2 COMENTARIOS

  1. Yo he subido el Angliru, Mortirolo, Peña Carbarga, Bola del Mundo… Y la satisfacción es máxima! Luego lo ves en la tele subido por profesionales… y lo disfrutas el doble. Pero ojo, puertos como el Galibier o San Lorenzo pueden ser mucho mas decisivos en una carrera. En mi opinión, tiene que haber variedad en los recorridos.

  2. ¿Y correr una maratón por placer? Pienso que cada deporte tiene sus profesionales y sus aficionados, y estos últimos, su afán, es imitar a los primeros. A otro ritmo, con otro espíritu, pero a quien no le gustaría una vez en la vida, subir Angliru, Tourmalet, Mortirolo… ¿a qué aficionado de la biciclieta no le encantaría andar por las mismas carreteras en las que ha visto las batallas más épicas de sus ídolos? Para eso andan cada dia en bici, por eso aman ese deporte. Pienso.
    Manager Ciclismo Online

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