Con Lluis Pascual, se nos va otro grande

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No es la primera vez que hablamos de ello, y no creo que sea la última. El ciclismo que vivamos en el Tour, en Flandes, en la Vuelta,… todo eso que nos emociona tiene un sustrato mucho más profundo que el momento de goce que nos proporciona. Deporte más que centenario, con historias en siglos diferentes, la historia de las dos ruedas hunde raíces en el alma de los lugares y las personas. Lugares que acogieron la bicicleta como suya, elemento cotidiano y de escape de una vida mísera, en muchos casos y sitios.

Pero también en las personas, alambiques de sabiduría en base a años y años “haciendo ciclismo” en su taller, en su club, en sus carreras con sus chavales. Como dije al principio, historias similares ya las hemos contado otras veces, pero no por ello desistimos en recalcar que nuestros mayores se nos mueren y con ellos se va ese poso que decía antes. Con ellos se llevan el mapa, la vida y el testimonio vivido de un ciclismo que no volverá pero que dio lugar al que conocemos ahora.

Decimos todo esto, porque en Vilanova i la Geltrú ha fallecido Luis Pascual, una institución en la ciudad en materia ciclista, desde su taller y diferentes puestos que tuvo a bien regentar. Yo no pude conocerle mucho, pero me cupo el honor de firmarle un ejemplar de “El primer campeón” y departir brevemente sobre las enseñanzas que Cañardo extrajo de Henry Desgrange. Quiero dejados unas cariñosas palabras de Manolo Méndez, amigo suyo para que toméis la dimensión de la pérdida.

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Nunca en mi vida había conocido a nadie que amara tanto el ciclismo como Lluis Pascual y es por eso que me gustaría recordarlo siempre sobre una bicicleta, aunque por motivos de salud no pudiera montarla desde hacía bastante tiempo. Puedo decir que eso sí que lo mataba.

Su pasión era tal que estar con él era una continua clase magistral del mundo de la bicicleta. Su taller era un templo del ciclismo: fotos originales de la época, una espectacular colección de revistas, libros y carteles de las grandes vueltas por etapas como la Volta, la Vuelta o el Tour que colgaba en su tienda Ciclos Pascual, en la carretera general de Vilanova i la Geltrú.

Se nos ha ido un grande, el más grande que yo haya conocido en persona. Hijo de un mecánico de bicicletas de la calle de Sants, hasta que se trasladaron a Vilanova. Fue miembro fundador y primer presidente de la Unió Ciclista Vilanova en 1978 y cuatro años después trajo el final de la Volta a Catalunya a la ciudad, gracias a su estrecha relación con la organización. Era cónsul de la Volta.

Regentaba una tienda muy auténtica que en su momento fue el verdadero crisol ciclista de Vilanova i la Geltrú. Se cuenta que en tiempos de su padre paraba el mismísimo Miquel Poblet, para centrar las ruedas de su bicicleta, porque no había mecánico que centrara mejor las ruedas en toda la comarca. Fundó, junto a grandes nombres del momento del ciclismo vilanoví, como Vicens Iturat, la Unió Ciclista Vilanova y al saber francés, colgaba en los paneles de su tienda todas las clasificaciones del Tour y otras carreras francesas al seguirlas in situ por la radio, cuando apenas si había información en los medios oficiales.

Guardo para mí aquellas tardes que le iba a visitar para ver ciclismo por la tele y al acabar la etapa me enseñaba su flamante colección de revistas, libros, postales originales y miles de cosas que guardaba. Me enseñó un día a reparar un tubular y también otras muchas cosas de la vida que no están escritas en los libros. Te echaré mucho de menos compañero porque más allá del ciclismo también me enseñaste a saber escuchar, saber leer entre líneas y llamar a las cosas por su nombre, siempre con humildad y ese buen humor que transmitías.

Tranquilo AMIGO que aquí no se queda nadie… tarde o temprano nos volveremos a encontrar pero bien sabes tú que te vamos a echar mucho de menos. Se ha ido el MÁS GRANDE.

Descansa por fin en paz, AMIGO MIO!!!!

Por Manuel Méndez, Mago Tusinu- Ciclismo Ninja

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