Lo que le pasa a Sagan le ocurre a muchos

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Hace una semana pudimos disfrutar de una carrera preciosa de BTT en Rio de Janeiro. Ya no los había advertido José Antonio Hermida cuando hablaba de los Juegos de Londres y el circuito: está hecho para ser filmado, con tramos variados y una espectacularidad inédita hasta entonces en las ruedas gordas, tanto que el circuito creó norma, tanto que el de Río, que será desmantelado por ser terreno militar, estaba hecho con la misma horma.

Llamó la atención que el campeón vigente de carretera estuviera en la carrera de BTT y no de fondo. Peter Sagan fue protagonista durante poco rato, rodó algo en cabeza y luego se descolgó. Fue curioso verle tirando de Nino Schurter. Pintoresco.

Al finalizar la carrera Sagan se sinceró: “La carretera me aburre. Lo que le pasa a él, ocurre con una amplia mayoría de los aficionados, pero no los ocasiones que van a La Camperona a chillar y lucir emblemas mientras ponen el peligro a los ciclistas, me refiero a quienes gustan del ciclismo de estrategia, de movimientos, de innovación y cariño por el espectáculo.

La etapa leonesa de esta Vuelta, siento decirlo, no tuvo nada de eso. Nada de nada. No quedamos con la luz de los fuegos artificiales de Nairo, Froome y Contador, pero nos olvidamos del tristísimo peregrinar por tierras Mansilla y Cistierna hasta llegar a la base de la última subida.

La prensa, como comenta Nico Van Looy en su pieza de la cima leonesa, había dicho que ésta era la primera etapa de verdad. Un veinte por ciento se ha convertido en más mediático que el mejor cartel, vende más, a más pendiente mejor, aunque eso signifique anestesiar los ánimos porque los ciclistas son personas, y como tales “se acojonan” cuando se anuncian esas animaladas a final de etapa.

Hay que recuperar el ciclismo que vende Sagan, el de Flandes y Roubaix, el de Harelbeke atacando con Kwiatkowski, un corredor que es una sombra de lo que fue, el de la etapa de Montpellier, cuando se escapó con Froome. Verde y amarillo delante, como en cualquier de esos bolos amañados post Tour.

Recuperar el ciclismo del Giro, donde cada etapa fue una pieza ampliamente codiciada por todos y el fin de fiesta por el Agnello resultó inolvidable. Ese ciclismo es el que debe perdudar, porque algunos se empeñan, al calor de las redes y la demanda popular, en reducirlo a esencia, a gotas encapsuladas pudiéndose evitar ver el 99% de etapa, que fue lo que ocurrió ayer, tal y como ya advertimos.

No hay otra, si no queremos convertir esto en pan para hoy y hambre para mañana. Corre la leyenda de dormir la siesta mientras hablan Perico y Carlos de Andrés, es una leyenda que pasa de boca en boca. Si el ciclismo se empeña en seguir siendo el deporte de la siesta ¿quién querrá invertir en él?

Imagen tomada del FB de Tour de Francia

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