Lo mejor para Oscar Freire es que Paco Antequera no haya ganado

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Las promesas electorales tienen en este país un valor que no estimamos calcular. No obstante, y a pesar de esa prerrogativa, hay cosas que se prometen en una campaña que uno sabe puede tener visos de cumplirse. Una de las cuestiones de Paco Antequera introdujo en su puja por la presidencia de la Real Federación Española de Ciclismo fue la entrada de Oscar Freire como seleccionador nacional ante la única cita donde los ciclistas pro se visten con el escudo de la española: los Campeonatos del Mundo.

A la vista del excelente currículo del cántabro en la cita, su nombramiento habría sido de cajón para muchos. En ese perfil se adaptó Paolo Bettini cuando colgó la bicicleta. Se hizo cargo de los italianos justo después de ganar dos Campeonatos del Mundo de forma consecutiva. Pero en el caso de Freire fue complicado que esa promesa electoral hiciera mella en los asambleístas, sobretodo por que el excepcional ciclista de Torrelavega es excesivamente directo para que alguien de la RFEC le dijera cómo desarrollar su trabajo y eso desde el ente nacional, y su “papá” CSD, es muy común.

Pero es que además ese nombramiento pondría a Freire en un aprieto natural por cuanto parte de los seleccionados para venideras ediciones habrían sido compañeros suyos sobre la bicicleta estos años de atrás. Y Freire en condición de voz autorizada no ha sido precisamente lo benevolente que sus colegas quisieran cuando de exponer la realidad se trató. El ejemplo lo tenemos en el último Mundial, el de Limburgo, donde Oscar describió con fineza la actuación de Alejandro Valverde: “Al final no estuvo ni con él, ni conmigo”.

Pero es más. La candidatura de Paco Antequera que tuvo cosas buenas, al menos buenas intenciones, pues luego plasmar es cosa diferente, arrancó con el pistoletazo de salida de que Freire sería seleccionador si él ganara, y ¿qué quieren que les diga? pues que lo bonito del nombre no hace camino, y la figura del seleccionador de ruta para pros es importante, pero su valor se vincula más a lo superfluo que no ejecutivo.

Porque el peso del trabajo de un ente como la RFEC se ciñe al desarrollo de las disciplinas tenidas por minoritarias pero que en efecto traen medallas, por ejemplo, en los Juegos Olímpicos. Eso significa que un buen técnico de pista y BMX resulta buque insignia de un programa coherente y serio. Ahí radica el auténtico termómetro de la gestión federativa y no en que Oscar Freire conduzca o no el coche de España durante la eternidad que dura un mundial.

  • Carolina

    Me habría gustado ver a Oscar Freire al timón de nuestra selección de ciclismo… todo un campeón poniendo orden entre sus compañeros, esos que jugaron al "escondite" en el último mundial.

  • sheila

    Al principio tu blog me parecía interesante… últimamente parece que vas en nómina de Cerrón. Sinceramente y sin animo de ofender, me parece que tus reflexiones son bastante partidistas. Mucha de la gente que ha entrado en la candidatura ganadora ya ha estado otro años y su gestión no ha sido ejemplar en época de bonanza.

    • Sheila, gracias por tu comentario. No creo en ningún momento, al menos conscientemente, haberme pronunciado por uno u otro. He valorado, aquí, una de las propuestas de Antequera, que a mi juicio no era acertada, ello no implica, que cinco días después esté con Cerrón, de quien sí dije que gusta a muchos como también gustaba Castaño antes de decepcionar a todos.