Lo que Boonen y Cancellara aún no se han dicho

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Acontece cada cierto periodo que el tiempo hace coincidir dos, tres o cuatro grandes en la carretera. Además el capricho de la forma y las facultades físicas quiere que ese solapamiento se alargue años y años, como si ese regalo que cada año abrimos nos resulte novedoso cada vez que el cordel se deshace sobre la caja.

Ocurre por ejemplo con Tom Boonen y Fabian Cancellara, el primer y temprano duelo de cada temporada. Ambos han empequeñecido al otro, se han dado hasta en el carnet pero nunca han dejado el terreno limpio para decir que éste es mejor que aquel o viceversa. Queda mucha tela que cortar. El 2013 esperemos nos dé más pistas en forma de espectáculo impagable. Un servidor ojeó siempre con sempiternas sonrisa y admiración los empolvados libros y amarillentos “Miroir du Cyclisme” de los setenta cuando en esas hojas se veían los rostros endiablados de Roger De Vlaeminck, Jan Raas, Francesco Moser y Bernard Hinault dándose de lo lindo. Aquello fue glorioso. Una generación de grandes de un día, sin duda, que creo ha tomado literalidad en los tiempos presentes con suizo y belga, en un duelo eterno, como ese baile de las Gracias de Rubens, que ha desplazado al resto como a una especie de tercer escalón, sí tercero, pues entre suizo y belga agrupan los mejores momentos que alcanza nuestra memoria nueve años atrás.

Estadísticamente, Tom Boonen es el mejor de la historia en su género. Surgió como un velocista pero siguió los pasos de otros como Johan Museeuw para completar su catálogo de habilidades hacia las clásicas. Fabian Cancellara lleva un remanente de victorias de vértigo, asimila mejor los esfuerzos en solitario y emprende cada carrera como un todo o nada. Celebro contra fuerza bruta, o el bruto si me lo permiten, en definitiva. Sin embargo y a pesar de su convivencia atormentada muchas veces por los mamporreros que se digieren en contienda, envejecemos con la sensación de que estos dos no se lo han dicho todo, no al menos con ambos a tope de todo, fuerza, energía, forma y hambre de triunfo. Por lo que fuere, siempre uno blandeaba.

Veamos el año pasado sin Cancellara en concurso por un costalazo en Flandes. Hace dos y tres donde Boonen fue una sombra. Hace cuatro fue el suizo quien no ralló donde se le esperaba, y cinco temporadas atrás se demostró que cuando la carrera no se zarandeaba como a Cancellara le gusta, Boonen le moja la oreja al sprint. Boonen ha demostrado que es posible ganar de todas las maneras. Su perfil veloz añadido a un físico que pocos pueden sondear le permiten tal abanico. Fabian necesita liarla parda de lejos y olvidarse de una técnica en la que resulta  nulo: el sprint.

Con estos mimbres y anotando a fuego lo que dijo el suizo hace poco, “2013 será mi año”, nos relamemos. Queda poco para la primavera, mientras tendremos el entremés de los países árabes integrados en el calendario de dos ruedas. Que empiece el espectáculo.

Fotografía tomada de www.cyclingnews.com

3 COMENTARIOS

  1. Y para rematar, la ardenas, que Gilbert, parece que tiene un puntito bueno. Lo que me huele mal es lo de Katusa. Sin Purito, se pierde mucho.

    ¡Me encanta la primavera!

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