Lo que nos perdemos sin Contador

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Al parecer el pinteño quiere recurrir, y así hasta el infinito, la posible sanción de un año que le querían aplicar por prescripción de la Federación Española. No sabemos en qué acabará, pero esto, como el mismo dijo, se eterniza cual culebrón colombiano cuyos finales rara vez ofrecen un desenlace feliz. Contador, no seremos nosotros quienes pongamos la mano en el fuego, tiene un marrón, y aunque quiera empañar cualquier argumento en su contra mediante su castiza condena a quienes le condenan, el mundo parece haberse conjurado contra él.
Peor para todos no obstante, por que este ciclista de innegable talento, con abolengo campeón desde que era juvenil, nos ha ofrecido momentos impagables en los últimos años. Ratos de toda índole, y condición. Capaz de lo mejor y lo peor. Sangre caliente y témpanos de hierro en la misma carrera, al mismo tiempo casi. Momentos como aquel de la penúltima etapa de la París- Niza 2009 cuando se centró en todas las ruedas (Colom, Schleck, Chavanel, …) para caer ante Luisle. Aquello le valió tirón de orejas de que, mal que le pese, siempre ha sido el “boss” Lance Armstrong. Se abrió entonces, creo, el último capítulo glorioso para este ciclismo moderno que se mancilló con la amistad de pies de barro que exhibieron madrileño y Andy Schleck en el último Tour. Con Armstrong en el mismo equipo había mala ostia en el ambiente, y se hablada de ciclismo hasta la prodigiosa ascensión de Contador a Verbyer en Tour 09 dejando por sentado que sí, que aunque las multimillonarias cuentas del tejano lo quieran, la edad pesa y el sentido común guía el camino de los campeones.
Sangre caliente, decíamos. Y confusión, muchas veces. Aquella subida a Ramaz donde escapado con los Schleck y Kloden sentenció las opciones de éste, entonces compañeros en Astana, con una ataque innecesario. Más leña a la caldera de Bruyneel y Armstrong. Lo mismo que lo acontecido este año en el hermoso Bales donde Schleck perdió la cadena. Dijo nada más llegar a meta no haber visto nada, al poco colgaba un vídeo en Youtube pidiendo perdón alegando que ésta no es su manera de actuar. Contador, presa de los medios. Contado, presa del pánico de no saberse querido. Contador, presa de su destino, un destino que nunca se lo ha puesto fácil.
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Sonaban voces en Twitter sobre el futuro de Iñigo Cuesta. El último eslabón con el ciclismo de los noventa seguirá en activo un par de años más dando lecciones a los chavales del Caja Rural. Bonito y edificante colofón, creemos, para este burgalés de tímida sonrisa.
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Este blog se desdobla. Hasta la fecha, y con sólo cuatro semanas de vida, aquí había entrado un poquito de todo, pero no tiene sentido, cada cosa a su lugar. Aquí se seguirá hablando de ciclismo y esperemos que muy pronto de bicicleta. En http://ivanvegagarcia.blogspot.com/ habrán otros retales, de turismo, de historia y historias que nos atormentan. Mañana más. 

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