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Los ataques de Alberto Contador

Alberto Contador se despide en la Vuelta a España

Ciclistas

Los ataques de Alberto Contador

LBD Cambrils P

¿Qué persigue Alberto Contador en esta su última Vuelta a España?

¿La general?
¿El podio?
¿Dar espectáculo?
¿El cariño eterno de la afición?

LBD Campus Melcior M

Muchas cosas veo yo, muchas, mezcladas e incompatibles.

Un día comenta que va descontado segundos y puestos para el podio. Al día siguiente ataca en la imposible aventura de Sierra Nevada con un ciclista que le supera, ahora mismo, por izquierda, derecha y centro, el colombiano López, como si no hubiera un mañana.

Cada vez que Alberto Contador ataca un calambre recorre el país. Las masas se encienden, la voz de los narradores, incluso viendo que no va ningún lado, se quiebra, las cuentas de twitter se disparan. No cabe duda que tiene el país en el bolsillo, los elementos, pero las fuerzas y la forma, eso es otra cosa.

Contador vino a esta carrera previo aviso de que estaba en la prórroga de su carrera deportiva, que lo dejaba y se quería ir a lo grande y eso es ambiguo. ¿De qué hablaba? ¿de un buen recuerdo?, ¿o de una buena general?, ¿o de la la opción de ganar la carrera? ¿De qué?

Correr al ataque es una cosa, y esto es otra muy diferente. Muchos se ofenden ante el término de “ataque de peseta“, y aunque admito que puede sonar mal, creo que es la forma más gráfica de lo que estamos hablando.

Dícese de “ataque de peseta”, aquel movimiento que se hace con la certeza de que no va salir bien aunque resulte de cara a la galería. Esa sensación es la que tenemos en muchos de los movimientos, que no son pocos, aunque buenos, buenos de verdad, contados con la mano: la etapa final de la París-Niza, la escapada con Mikel Landa y la del Galibier, ambas en el Tour, y dos en la Vuelta, la del Garbí, que los puso a todos en fila, y la de Antequera, en una jornada muy condicionada por las caídas de Froome.

Esto es la ceremonia de la confusión. Varios ataques buenos en un océano de movimientos cara a la galería. Y no nos dolió prendas en admitir que, en ocasiones, toda su despliegue mereció mejor suerte.

Nosotros no tenemos nada contra el ciclismo ofensivo, Dios nos libre, pero esto es como si somos futboleros y queremos que nuestro equipo juegue con cinco delanteros, así sin más y sin razón aparente, sólo por el simple hecho de que es más ofensivo, aunque atrás tengas un pasillo para los rivales.

No sé si en el equipo dirán o comentarán algo, la verdad es como van a favor de obra, todo les debe parece bien, pero muy normal no es y muchos compañeros deben estar, directamente, flipando con la estrategia de carrera.

Que sí, que Contador está de vuelta, que está en la recta final, que se lo puede permitir, pero, no sé, en este ciclismo superprofesionalizado ciertos folclores, aunque adornen, no son de recibo, incluso cuando muchos que deberían decir las cosas como son lo alaban y ensalzan, mientras no muestran excesiva preocupación en que no haya victoria de etapa española ni casi un ciclista en el top ten de la Vuelta. Estos mismos que un día dicen que quiere atacar el podio y al siguiente que claman por un espectáculo estéril.

La sensación que nos queda de la suma de todo es que el aún ciclista corre con la mente en pasado mañana, es decir pensando en el día que se retire, que se acerca al ritmo que la Vuelta consume días. Quiere dejar huella, un buen recuerdo que le valga en el siempre incierto tránsito hacia la “vida normal”.

Es lícito y legítimo que así sea, pero como en otras muchas ocasiones es prisionero de sus palabras y a cada paso que da contradice lo dicho anteriormente, como ese adolescente que nunca ha dejado de ser sobre la bicicleta.

Imagen tomada del FB de Trek-Segafredo

INFO

El origen de las barritas Energy Fig es totalmente casero…

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