Los benditos problemas del ciclismo colombiano

3
17
vistas

A 62 kilómetros de meta Sergio Henao se cae. Susto, traición. El locutor de TVE Juan Carlos García afirma que el doctor de la Vuelta le acaba de comentar que en las dos primeras jornadas de carrera no se habían producido caídas… y zas, dicho y se producen las primeras caídas. La carrera es esto, imprevisión, giros y rotura de planes a las primeras de cambio.

Si en los prolegómenos de la Vuelta comentábamos el absurdo que a veces guía al ideólogo del Team Sky, Dave Brailsford, hemos de decir que la carrera no ha hecho más que secundar la esencia de nuestro post desde el primer momento. En el equipo negro tenían clara la capitanía a priori de Sergio Henao delante del titular de la segunda plaza del podio del Giro, Rigoberto Uran. Entre los motivos nosotros apuntamos el paso de Uran al Omega y que en ese cambio los puntos irán a su nuevo equipo. Aunque ese extremo es indescifrable, es muy posible que sea así.

Sin embargo, la carretera ya ha puesto a uno y otro en su sitio y aunque Henao no está descartado para todo, sí que es cierto que las cosas no le ruedan bien y ya parte con desventaja. Son las cosas del directo, pero también las consecuencias de una generación colombiana que va camino de dejar en reliquia los andares de Lucho, Parra, Farfan, Omar Hernández y esa pléyade de pioneros que dieron a Colombia un lugar en el mapa ciclista.

Volviendo sobre Uran, éste comentaba hace pocos días que sería una locura ir al Mundial de Florencia con cuatro líderes en la selección. Se podría dar la circunstancia que hubiera más jefes que indios. La convivencia de cuatro ciclistas como Nairo Quintana y  Carlos Betancur más los mentados Sky, Uran y Henao, será complicada pero se les impone una solución de inicio pues de lo contrario tanto poderío quedará disuelto por sí solo. El mejor ejemplo lo tenemos en la selección española que lleva años viajando con tantas bazas a la cita mundialista que vamos camino de los nueve años sin calarnos el arco iris.

Recuerdo una etapa del Tour de Francia que acababa en Andorra. Era una larga travesía que llevaba el pelotón desde Perpiñán hasta el cogollo del “país de los Pirineos”. Aquella jornada, año 1993 para ser precisos, acabó en manos del colombiano, qué talento el suyo, Oliverio Rincón que por aquel entonces se debía a los colores del Amaya. El director del equipo, hoy seleccionador nacional, Javier Mínguez, definió la hazaña de su hombre como una “bendita locura” pues parece que Rincón no le escuchó en exceso a la hora de planificar el temprano ataque. Veinte años después el ciclismo colombiano vive problemas de exceso de talento, de saturación. Benditos problemas.

Publicidad

3 COMENTARIOS

  1. A Henao tengale paciencia que la próxima semana termina de tomar forma y muestra de que está hecho… A ver si por fin dejamos de hablar sólo de lucho cada etapa de la vuelta; que hay mucho talento que hace historia

Deja un comentario