Los caminos cruzados de Tom Boonen y Philippe Gilbert

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La alta competición es otra historia. Aquí las verdades son absolutas. Blanco o negro, sin matices, sin mayor ápice más allá de la paleta binaria. Lo he oído muchas veces, pero  cuando hablamos de alto rendimiento nos olvidamos del significado que conlleva. Cada uno en su sitio, tarde o temprano. Un día aquí, al siguiente al otro lado. No hay otra y así lo comprobamos.
Tom, carne de portadas
Bélgica es un país pequeño, bellísimo y polarizado. Allí el ciclismo es prime time, tema de bar, de tertulia de mercado, foro de movimientos políticos que saben de la importancia de ganarse el voto en las cunetas de De Ronde. Así es si cabe más hoy, en tiempos 2.0, de redes sociales, donde el mensaje no corre se teletransporta. Ese pintoresco estado de estados vive estos días en efervescencia. La serie de grandes clásicas ocupa geografía y cabeceras. En estas sus dos mejores ciclistas viven un sino muy diferente. Tom Boonen triunfa, Philipe Gilbert se arrastra, y con él la enseña belga.
Pero las cosas no eran así hace medio año. Como dijimos, alta competición. Hoy arriba, mañana abajo, pasado de vuelta al top. Philippe Gilbert fue nombrado hace cuatro meses mejor deportista belga del año. Con todo merecimiento añadiría. Su pose ganadora fue tácito consenso hasta en Flandes, siendo francófono como es. Ni la monarquía creo que haya logrado tal cohesión de opiniones, y eso que los regentes belgas han sido de enorme utilidad al servicio de este país dividido. Pero como dijo Queen “it´s no a bed of roses, not pleasure cruise” y a Philippe el crédito se le ha agotado a las primeras de cambio, más cuando surge en los medios admitiendo no saber qué coño le pasa, si bien debería preguntarse qué diantres ocurre en BMC para tan pingües resultados, para que su segunda línea le dé los mejores resultados.
En contra aparece Tom Boonen, quien en un par de meses puede solucionar no sólo la temporada sino enjuagar sus decepcionantes campañas recientes. Ha ganado tres grandes del pavés y quedó segundo en otra, bate registros a cada paso y está en ciernes de hacer caer dos realmente trascendentes. Puede entrar en el club de los mejores de siempre, al nivel de Gino Bartali, como hace poco aquí le ubicamos, dentro del círculo de los monumentos. Pero no sólo eso, en Roubaix puede auparse hasta la mítica, legendaria e irrepetible figura de Roger De Vlaeminck, uno de los registros más inaccesibles de los últimos 35 años. Y es que no cabe duda, qué vueltas da la vida.  Como dijimos, uno diablo el año pasado y ángel ahora, y viceversa. Esto es la vida, así es el alto rendimiento. 

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2 COMENTARIOS

  1. Dices que en la alta competición hoy se está arriba y mañana abajo. Y es curioso que la vuelta de Tom Boonen al primer nivel coincida con la caída de Gilbert y que cuando esté mostró su mejor versión, Boonen apenas aparecía. Sin embargo, lo de Gilbert parece más preocupante. No se puede explicar solo con baja forma (no hablo de dopaje, no me refiero a eso), sino a que hay algo detrás que no se nos explica, más allá del bajo nivel de BMC. A Gilbert le pasa algo por mucho que él no lo sepa y creo que sería mejor pararse a estudiar lo que es a seguir arrastrándose por las carreteras.

  2. Es curioso sí Antonio como en unos meses uno ha pasado de infierno al cielo y viceversa. Aquí lo que queda claro es que sacar pecho es algo que al día siguiente te puede costar la cabeza

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