Los carriles bici deben sacar los ciclistas de las aceras

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Hace un tiempo asistí a un debate formado por arquitectos, urbanistas, ciclistas, conductores, peatones, administradores de lo público,… un variopinto, pero interesante auditorio, por ser muy plural, ni más ni menos lo mismo que la vía pública en la que comparten espacio todos estos actores. Entre otros temas una de las estrellas de la tarde fue el carril bici y su implantación en las ciudades.

La palabra carril bici se ha convertido en el mantra de muchas cosas. Ya hemos hablado varias veces de ello: Aparece en las ciudades ideales de cualquier estudio, se utiliza como reclamo en programas electorales, se exhibe en colectivos de usuarios como emblema de evolución de las ciudades, se considera muy oportuno para sacar a los ciclistas de la acera según los peatones,… ya ven muchas posturas, diferentes y complementarias al mismo tiempo. En otros lares se diría que el carril bici sirve “pa un roto y un descosío”.

Sin embargo en el foro que dije presenciar, el carril bici se puso en la balanza según dos percepciones: ¿es la solución final a todos los problemas o sin embargo una forma de evolucionar hacia ciudades totalmente normalizadas? Yo sinceramente oyendo lo que oí creo que hay un poco de todo, si bien conviene ir al principio.

Se comenzó comentando que el carril bici es algo así como el calzador de la bicicleta en las ciudades. Es ese espacio íntegro para las dos ruedas que las deja al margen del tráfico rodado y les aleja del peatón. Pueden haber de diferentes tipos, pero creo que el más genuino es el segregado, sobretodo en España, donde tan poco acostumbrados estados a ver ciclistas por nuestras ciudades. Un carril bici segregado significa que está tan bien señalado y visible a todos que se sabe perfectamente que van bicis y otros elementos rodados, como los patines.

Con esta especie de “calzador” la bicicleta podría ganar adeptos y llegar a una cifra de usuarios lo suficientemente interesante como para la ciudad tome conciencia de la importancia que adquiere la bicicleta por sus calles y de los beneficios que le aporta. Sin embargo esta solución no es sencilla porque muchas veces estas vías llegan de iniciativas políticas basadas en el calor y la moda y no son perdurables. En su caso dicen que el carril bici es una situación transitoria hacia algo mejor.

Existe no obstante otra postura sobre la importancia y trascendencia del carril bici. Se esgrime que con una buena red de carriles bici, Amsterdam y Copenhague es el ejemplo, suben los traslados en bicicleta en la ciudad, se pone por ejemplo la pujanza de la bicicleta en Sevilla por la creación de carriles bici, considerando una red de carriles bici fundamental para que la bicicleta circule con total normalidad en la ciudad. Es decir consideran que los carriles bici es la solución.
Esta segunda opción a mi entender es buena pero complicada pues la política de carriles bici está muy sujeta a los vaivenes públicos y por ello es muy complicado tener un plan integral y válido de carriles para bicicletas que una barrios y sea realmente útil. El gestor del momento monta y desmantela un carril bici en cinco minutos, incluso aquellos que se demostraron eficaces.

Con todo, un servidor cree que el carril bici debe ser el paso intermedio, el “calzador” dicho comúnmente. Una forma de meter la bicicleta en la ciudad, ganar adeptos y público y acabar en un escenario de normal convivencia en la calzada, que no acera, entre bicicletas y coches. Es decir, al carril bici le corresponde esa labor de introducir la bicicleta.

Es curioso por eso el debate que el carril bici genera. Tiene defensores, pero lo que llama la atención son sus detractores, que no dudan en descalificar a quien escriba o diga algo a favor de ellos. Rozan lo insufrible cuando no comparten tu opinión. Sorprende, de verdad lo digo, que algo tan innocuo sea así.

Como he dicho yo no estoy a favor del carril bici más allá de su papel de introductor de la bicicleta. Eso sí, donde haya uno debería estar multado que la bicicleta fuera por las aceras, porque, y me consta pues lo veo a diario, empieza a existir sensación de asco y repulsa respecto a la bicicleta por parte de los peatones. Y lo mejor es que, en lo que a la acera se refiere, tienen toda la razón.

Imagen tomada de http://www.dream-alcala.com

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