Connect with us

Los escarabajos que doblaron el Giro

Colombianos Giro de Italia JoanSeguidor

Giro de Italia

Los escarabajos que doblaron el Giro

Los escarabajos que doblaron el Giro

Cafeteros, escarabajos, pedalistas e ilustres hijos colombianos por la montaña del Giro de Italia

El gran Lucho Herrera, Fabio Parra, Hernán Buenahora, Oliveiro Rincón o “Chepe” González, entre otros muchos, fueron todos ellos enormes talentos subidos al “caballito de acero” que hicieron vibrar a la afición, colombiana o no, durante aquellos años mágicos comprendidos entre la década de los 80 y los años previos al 2000 en media Europa, pero sobre todo en Italia.

Endura Tour 2019

 

Dicen de ellos que si hubieran estado preparados y cuidados como hoy Nairo, Rigo, “Supermán” López, Egan Bernal, Chaves, Gaviria, Henao, Pantano o Atapuma, por citar algunas de las grandes estrellas “pedalistas” en la actualidad, la historia del ciclismo colombiano sería una de las más impresionantes de todo el planeta, si no la que más.

Hablar de aquellos corredores es hacerlo de competidores de raza, de guerreros escaladores, de gladiadores del pedal, que dejaron el nombre de Colombia muy alto, tanto como ellos alcanzaban a ascender y hollar las grandes cimas alpinas o pirenaicas.

Mi primer recuerdo de aquellos “escarabajos” que asombraron el mundo del ciclismo y que, en cuanto la carretera miraba hacia el cielo, ponían la carrera patas arriba fue, sin duda alguna, contemplar el espectáculo que brindaba Lucho Herrera en las cuestas.

Berria Junio

SQR – Cerdanya Cycle

 

Fue en Italia, en el Giro de 1992.

Yo andaba siguiendo, cómo no, a Miguel Induráin, “el hombre de la rosa”, que iba camino de convertirse en el primer español en ganar la gran ronda italiana por etapas.

Para mí no era nuevo oír hablar de “el Jardinerito”.

Había escuchado de él maravillas, como que era el mejor escalador del momento, que no había nacido aún un ciclista con esa calidad en la montaña y que cuando arrancaba en las ascensiones nadie era capaz de seguirle.

Como en las Tres Cimas de Lavaredo, en el Giro del 89.

DT-Swiss 2019

 

Era uno de los grandes.

Los colombianos lo llamaban el “Ilustre Hijo de la Montaña”.

No era para menos.

Ciclismo colombiano: ¿Es una mina de oro?

Pero yo lo descubrí por televisión.

Se disputaba la 9ª etapa con final en el alto del Terminillo.

Suunto 5 –  Summer img1

 

Era un 2 de junio.

Faltaba 1 kilómetro para meta y marchaba un grupo comandado por Induráin, Hampsten, Giupponi, Giovanetti y el propio Lucho. Por delante, Conti, con apenas un puñado de segundos de margen.

Induráin lo ve y ataca.

Caro Ferrer es la pequeña gran colombiana

Todos se retuercen, todos sufren… menos Herrera que, a 500 metros de meta, rebasado Conti, demarra por la derecha y esprinta en solitario hacia la victoria.

Un remate de fuerza. Un ataque seco. Sin mirar atrás.

Hablar de colombianos en el Giro es hacerlo de la épica, la heroica y el mito de unos corredores que en Italia han encontrado siempre el escenario perfecto para sus batallas, con recorridos montañosos ideales para las grandes hazañas de los cafeteros.

Cruz SQR

 

Los pedalistas, como los colombianos llaman a sus ciclistas, se sentían como en su casa.

Pero para ellos no fue precisamente un camino de rosas desde que un ya lejano junio de 1973, el ciclista antioqueño Martín Emilio “Cochise” Rodríguez consiguiera una victoria histórica para Colombia.

Cochise” alzaba los brazos en Forte dei Marmi y ponía a su país en el mapa ciclista mundial.

SQR – GORE
SQR-Gore2

 

La calidad de los escarabajos ha sido incuestionable durante estos 46 años de “competencia” en el Giro de Italia y a aquel pionero triunfo llegaron otros muchos: nada menos que 29 victorias de etapa en la centenaria historia de la corsa rosa.

Todas ellas de gran prestigio.

Como Oliveiro Rincón en el 95 en Val Senales y “Chepe” González en el Passo del Tonale (1997) y el Monte Sirino (1999).

Como Iván Parra emulando a Lucho Herrera en el Giro de 2005 o Nairo, siendo el primer latinoamericano en ganar el Giro en 2014.

O las cuatro victorias de Gaviria en el Giro del Centenario, en 2017, como gran rematador al sprint y demostrando que el ciclismo colombiano no sólo vive de la montaña y sus escarabajos.

Cambrils Square Agosto

 

O la de Esteban Chaves el pasado año en el Etna.

Entre otras, muchas.

Muchos cafeteros en la historia del Giro de Italia.

Lógicamente, los colombianos venían a Europa a por fama y dinero, y disponían de jugosas primas por parte de sus respectivos equipos.

Buenahora, por ejemplo, podía ganar un millón de pesetas si quedaba entre los 10 primeros de la general. Dos millones si lo hacía entre los cinco.

Chepe” González, si ganaba la montaña, se llevaba otros dos millones de las antiguas pesetas.

El dinero que les proporcionaba esos resultados les permitía quedarse a vivir en Italia.

 

Como el propio “Chepe”, que situó su residencia junto a su mujer e hijos en Pisa. Sogomoso, donde vivía, una buena tierra, pero allí era demasiado conocido y eso podía resultar muy peligroso.

Igual que Buenahora, que también se marchó a vivir a Pisa junto a su familia, harto de tener que entrenar en invierno con un coche de apoyo en el que iban algunos de sus amigos armados para poder hacer kilómetros “tranquilamente”.

O el caso también de Víctor Hugo Peña, que cuantos más triunfos conseguía, como tantos otros colombianos, y más dinero ganaban, peor lo tenían para vivir en zonas donde eran muy famosos y estuvieran cerca de cualquier delincuente.

Un drama del que ni siquiera se libró el bueno de Lucho Herrera cuando, ya retirado, fue secuestrado en el año 2000 por las FARC.

Eso sí, cuando se enteraron a quien tenían de rehén, lo liberaron enseguida.

Y pidieron disculpas.

 

Endura LDB Summer 2019
5 Comentarios

5 Comments

  1. NOEL ALBERTO

    10 de mayo, 2019 at 8:39

    Y comenzaste muy bien pero al final mezclaste una cosa con otra y se perdió el artículo, lastima pero ya te tenemos medido

    • Jordi Escrihuela

      10 de mayo, 2019 at 8:56

      Muchas gracias por tu comentario. El final del artículo solo refleja una realidad de la historia del ciclismo colombiano y de por qué muchos tenían que fijar su residencia en Italia. No nos inventamos nada y si no que se lo pregunten a Chepe, Buenahora, Hugo Peña o el propio Lucho. Negar esta evidencia es esconder la cabeza bajo el ala. Todos los países tienen su historia negra y aquí en España tampoco nos libramos cuando su Vuelta estuvo más de 40 años sin pisar Euskadi o ahora más recientemente con el terrorismo islámico y se puede hablar de ello y nadie se rasga las vestiduras y ni mucho menos se le toman medidas. Saludos.

      • NOEL ALBERTO

        10 de mayo, 2019 at 19:45

        Pero cuál es la relación una cosa con la otra, si quiere escriba un libro sobre el exilio de las dos ruedas de Colombia y ya

        • Jordi Escrihuela

          10 de mayo, 2019 at 21:04

          No era mi intención ni ofender ni molestar a nadie. Sólo ha sido mostrar el contexto histórico de por qué algunos colombianos se vinieron a correr a Italia porque no estaban seguros en sus lugares de residencia. Saludos cordiales.

  2. NOEL ALBERTO

    11 de mayo, 2019 at 1:38

    Tranquilo, lo importante es mirar que a veces podemos crear una mala sensación lo importante es tener la certeza de que nunca se tuvo una mala intención, siempre fui admirador del gran Miguelón y nunca lo asocie con ETA, pero bueno lo importante es el ciclismo,

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Más en Giro de Italia

Facebook

Lo más popular

Categorías

Inicio