Los símbolos del Tour 2013

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Los calendarios, el caprichoso azar, te ubican una super condena al mejor corredor de tu carrera y la presentación de la próxima edición en menos de 48 horas. Atribuladas jornadas de octubre para la organización del Tour de Francia. Sabida la resolución del caso del tejano, el Tour respira aliviado, celebrarán su 100 edición con un estafador menos en ristre.

100 ediciones después de echar a rodad en ese café del extrarradio parisino, el Tour vuelve a ser insular, pero por primera vez para salir desde Córcega. Curioso que esto ocurra tras las partidas de la carrera desde Gran Bretaña e Irlanda y no haber pisado la salvaje isla corsa. Hubo 99 ocasiones para hacerlo.

La carrera ofrece aspectos que la singularizan, aunque no sé si a causa de tan elemental efeméride. La primera semana será por el sur y posteriormente se irá al norte. No es lo usual. Será increíble ver la crono de Le Mont Saint Michel, la segunda gran atracción francesa tras París. Se transitan a su vez varias grandes ciudades como Niza, Marsella, Montpellier y sobretodo Lyon, la segunda capital del país, pues la primera recibirá la última etapa de noche, sí al ocaso y en prime time. Recuerden lo que dijimos no hace mucho.

En lo que hace referencia a lo que siempre se mira de un recorrido, la montaña incluida, ofrece una novedad de calado con la doble ascensión a Alpe d´ Huez. Como aquellas etapas de Aubisque y creo que Tourmalet, la franquicia más conocida de la carrera se sube en un par de ocasiones abriendo una carretera de descenso para volver a Le Bourg d´ Oisans. Toda una pericia. Un golpe de efecto. Congrats. Poco antes se ascenderá el Ventoux, cuatro años después de que Juanma Garate diera cuenta de Tony Martin en la ventosa cima.

Llama la atención que en esta singular edición se haya prescindido de cuatro cimas que consideramos esenciales: Galibier, Tourmalet, Izoard y Aubisque. Sin embargo entran otros como Pailheres, Glandon y Madeleine, un peldaño por debajo de los citados, aunque viéndolo con detenimiento para ofrecer el espectáculo, que estas grandes cimas han padecido en las últimas ediciones, mejor no mancillar más aún sus reputaciones.

Aunque a priori se hablaba de una edición más dura, el reparto de los condicionantes me parece más que acertado. El Tour no hace las burradas de Giro y Vuelta y “encuña” sendas cronos de media distancia entre los bloques montañosos. Es por ello que no podemos comprender las palabras de Bradley Wiggins declarándose incapaz de inicio en la empresa de repetir triunfo apuntando al Giro de Italia y poniéndose al servicio, veremos, de Chris Froome. Algo similar dijo en 1985 Hinault sobre Lemond y aquello acabó como acabó.

Foto tomada de http://simonsayscycling.com

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1 COMENTARIO

  1. Muy en la línea de siempre el Tour de 2013, pensé que iban a innovar un poco más. Haber que depara la carrera y los ciclistas participes en ella.

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