Los tramposos están entre nosotros

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Como bien sabéis estos días hemos estado dando la matraca sobre los cinco años que este mal anillado cuaderno acaba de cumplir. En este tiempo, hemos escrito muchas cosas, de todo tipo e índole, y entre miles de post, éste que dedicamos a José Belda, cuando fue sancionado hace más de tres años, ha sido uno de los más leídos de siempre. Incluso os diré más, en el “replay” que estamos haciendo de algunas entradas antiguas, este escrito siguió estando vigente y alcanzando muchas lecturas.

Explico esto porque esta mañana me ha llegado la noticia de la San Silvestre de Crevillente y los atletas que, no queriendo pasar un control antidopaje anunciado, salieron pies en polvorosa sin recoger el premio ni el cariño del público. La atleta Malika Asahssah protagonizó incluso un episodio que me recordó aquel engaño que Michel Pollentier quiso perpetrar en Alpe d´ Huez durante el Tour de 1978.

Hablamos de una jodida San Silvestre, una tradición de fin de año, una carrera que en sus diferentes versiones y emplazamientos reúne miles de personas por todo el mundo, sin más motivo que despedir el año sudando un rato y poniendo el cuerpo a prueba.

Pues bien, entre esos miles de atletas, corren auténticos tramposos, carentes de escrúpulos y valores. Como Belda entonces, pienso exactamente lo mismo, y lo hago desde el convencimiento de una persona que sale cinco días a la semana a quemar los excesos de la mesa, soltar estrés e intentar mejorar en la medida de lo posible respetando los límites propios a cualquier ciudadano.

Es increíble que en círculos amateurs esto se dé, como se estaba dando y lamentablemente se seguirá dando, es increíble que gente con familia, hijos, trabajo  y una vida se joda el hígado por querer lograr algo que es artificio, pura farsa, un engaño sin mayor objetivo que el engaño y aparentar. Lo digo de los atletas que compiten con nosotros, de los “recalchutados” culturistas, de los ciclistas que compiten en edades por debajo de los 18 años o salen a romper una marcha cicloturista.

De todo esto siempre llego a una conclusión, si la primera línea de aficionados piensa y actúa así, qué no habrán de perdonar a los pros que pierden la medida. Al fin y al cabo son exactamente igual de mentirosos, sólo que a los primeros sí les va el sueldo y la beca, a los otros saber quién la tiene más larga. Triste.

Como dice Jessica Mas, deportista: “Reclamen y luchen por un deporte limpio

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